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“América Latina no caminará, mientras no camine el indígena” (José Martí Perez)
Primer Taller de Sociología Latinoamericana, mayo 2015.

Sofia Alvarado Morales
Lic en Sociología
Departamento de Sociología
Universidad de Playa Ancha, Valparaíso.

En América Latina desde la colonización nos encontramos -como zona geográfica colonizada- atada a las perspectivas Europeas en todo sentido: desde el inicio de la historia vamos contando como se ha creado y reglamentado un sistema político, económico y social basado en las estructuras hegemónicas del viejo continente, como lo serian la religión católica/cristiana, el capitalismo, el lenguaje hispano, la educación entre otras. En el caso de la Sociología y el estudio de las Ciencias Sociales ha sucedido lo mismo, dependemos de la influencia de postulados teóricos y epistémicos ajenos a lo nativo (latino e indigenista), como también sucede que aquellos intelectuales nacidos en América Latina que viajaron a Europa para una mejor formación intelectual y conocimiento del viejo continente. Es así como desde la región no surgieron ideas propias sino hasta el advenimiento de los primeros sociólogos e historiadores latinoamericanos quienes inspirados por un marxismo de clase de Alemania, Italia y Francia, apelaron a la existencia de una sociedad que mantiene una relación material de carácter político, social y económico de interacción y subordinación indigenista. Estas teorías marcaron ejes que confirieron elementos aplicables al hacer el ejercicio de comparar lo Europeo -relaciones materiales de clases – con lo que estaba sucediendo en América Latina.
Desde José Carlos Mariategui, José Martí Perez, y luego con Juan Antonio Mella, hallamos un proyecto sociológico enfático en ubicar al Indígena como un sujeto explotado / enajenado/ dominado por los Españoles desde la Colonia, quien se transformaría en la servidumbre de la nueva clase social llamada burguesía, en la República . Allí se seguiría sometiendo al mismo indígena a una relación de inferioridad, apoyada de una revolución industrial de acumulación de bienes que lo utilizara a favor de la ganancia, pero de forma negativa.
Para comenzar el presente ensayo y ordenar las principales características de los postulados de una sociología que empieza desde abajo -en pañales- es que Mariátegui nos parece ser el primer marxista latinoamericano, quien con sus escritos deja al descubierto una relación de subalternidad a lo largo de la historia de parte del indígena propio de latino América, concretamente en Perú. En este sentido, Mariategui al estar expuesto al socialismo/ marxismo vivido en Europa emplea la idea de una revolución socialista del Indígena y desde el Indígena. El autor hace una extrapolación de la idea del oprimido, dentro de ello delimita la problemática a Latinoamérica, evidenciando las diferencias por las cuales se constituye en nuestra región y no en Europa y, así también llama la atención al indígena en el rol de su misión que le obligaba obedecer al ocupante opresor europeo en esos años.

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La historia del Indígena y sus sucesos formar un planteamiento imposible de cuantificar, ni ordenar con los parámetros hegemónicos europeos, sino mas bien seria un proceso metafísico propio del indígena, más intimo y mitológico del cual este personaje debiera aferrarse y apropiarse para romper las cadenas y lograr la revolución socialista de Latinoamérica y su sangre.
Para el teórico la Burguesía y la Aristocracia han venido a reproducir la explotación del indígena, desde la Colonia a la Gamoneria, esta clase explotadora se abasteció de las riquezas que daban las nuevas tierras expropiadas del Indígena y de la mano de obra gratis que la servidumbre le entregaba sin necesidad de pagarles, pues de derechos en dicha época no se hablaba. Es la misma que priva al Indígena de su desarrollo optimo, como así también, la que lo expone y promueve una relación desigual y anti vinculante en términos de relación social. La Historia y la Sociología retratarían la problemática de sometimiento y opresión sufrida por los Indígenas y que se encontraba tapada por la misma clase opresora en favor de su beneficio económico (Perú Cultural, 2014).

Para el planteamiento Mariateguista el nuevo indígena/ el mestizo, nacido en el Capitalismo sera quien tiene el poder en el presente y de formar el movimiento que llevaría a cabo la revolución socialista que logre despertar a otras culturas de Latinoamérica que estén en la misma situación de explotación. El indígena existiría por tanto, mediante su propia cultura e historicidad, concibiendo la revolución por medio del socialismo que logre abarcar el orden social, económico y político que se le ha obligado por años. Así queda a la espera la ilusión de volver a lo que era el indígena antes de las invasiones y expropiaciones, de ser un nuevo ser alejado de aquella occidentalización, por medio del sueño Socialista y Revolucionario que reivindique sus derechos.

Dentro de los postulados queda recalcar su fuerte interés por demostrar la problematización del indígena como una situación “Global” que afecta la vida social de este en varias aristas, que se reproduce tanto en un problema en educación, administrativo, étnico, jurídico, eclesiástico, económico. etc. Por medio de estas, se ha enseñado a occidentalizar el continente, reusando todo aquello que venga del Indígena y sus tradiciones, catalogándolo como algo inferior y mal visto. Mas bien el problema es múltiple, lo primordial y por lo que se rigen las relaciones seria lo económico, dado que la mantención de la subalternidad y la permanencia de los poderes es en base al régimen de propiedad de la tierra, expropiando recursos, tiempo y mano de obra indígena, que se canjean por mercancías y mayores ganancias. Personificado por el sistema latifundista y gamonalismo se muestra la explotación y subalternidad en donde la teoría de Mariategui pidió que se entregase al pueblo indígena los recursos de su propios tierras…del indígena y desde el indígena. Tupac Amaru precisa con claridad meridiana la posición del pueblo indígena : “Hermanos, el ‘patrón’ ya no comerá más de tu miseria y de tu hambre”…

Existe por tanto una emergencia del imperialismo como fenómeno específico del desarrollo del capitalismo en el siglo XIX que entrará a cuestionar la represión y dominación que el indígena vive en su tierra, de sus recursos naturales. Una historia europea que se cuenta en favor de la aristocrática y de la revolución industrial que lo categoriza en una estructura de clase dominada .
Martí en Cuba, “seguiría la línea anti-imperialista” con un toque poético de idealización y esperanza utópica de un Indígena que es y ha sido instrumento del mismo desarrollo imperialista. De este modo es que el Indígena sería el oprimido y en su contra estaría el opresor, dueño de poder y leyes en favor del sistema que oprime. El opresor es el mismo que oprimió antes y ahora, es quien tiene el poder económico para subalternizar , someter a otro, es el mismo que pide refuerzos y se apoya de lo que EE.UU entrega como sociedad capitalista dotada de poder. Es desde el autor que exponemos una invitación a sentir la lucha por la justicia de los pueblos oprimidos, un análisis lingüístico abstracto empeñado en mostrar la problemática más bien desde una perspectiva emotiva y sensible traducida en Latino América y para la misma.
Desde un fragmento citado de Martí se expresa:

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Es necesario aquí encontrar en él huellas la promulgación de un sistema unitario y especifico, que encuentre su gestación en el continente americano y no así en otros países Europeos desarrollados en la lógica capitalista, anti indígena. Habla de un país que conozca a sus habitantes y que reconozca aquellos elementos infalibles para poder desarrollarse en su esplendor. Asimismo la madre naturaleza forma parte de nosotros, y en ella se escribe el futuro de los oprimidos de su origen nativo. Un llamado a actuar instrumentalmente donde el planteamiento sea un actuar útil y necesario para los mismos oprimidos de la historia.
Existe una entrega teórica de formular nuevas ideas enlazadas a un cultivo del actuar, donde Martí encuentra su misión política que relaciona la búsqueda del humanismo por medio de la justicia. Es para el indígena la esperanza de una nueva sociedad más justa, solidaria, donde se les respeten su cultura, sus tradiciones, sus idiomas y se les devuelvan sus tierras. Este debe buscar la unidad y compañerismo, destacando la lucha política, donde existe un desprendimiento de uno mismo en favor de las demás personas, de eso social y público que se sueña. Esto mismo difiere de lo privado y extranjerizante, abriéndose al indígena y a la reintegración de su entorno social del que fue despojado.
En tanto Martí fue un pensador, ideario político, sin ser sociólogo pensó una realidad latinoamericana que recopilara a través de su propia historicidad una nueva forma de entender al Indígena. La América latina toma el rol de cambiar su pasado oprimido por una historia social-política en donde su ser nativo consiga actuar y pensar desde su entorno para crear un pensamiento humanista y contestatario. En resumen Incorpora una sociología de rechazo de las influencias hegemónicas que intentan oprimir por encontrarse fuera del contexto social propio de América Latina.
Uno de los pensadores cubanos que al igual que Martí y como discípulo de éste articula sus legados a favor del oprimido, es Julio Antonio Mella. Dentro de sus escritos se adscribe una perspectiva contestataria que exige justicia a los explotados por los capitalistas imperialista . Mella vincula la lucha socialista a una revolución con grandes aportes de la teoría Marxista.

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El análisis de Mella, coloca al obrero y al campesino como personajes oprimidos por fuerzas imperialistas multifacéticas provenientes de EE.UU y de los países desarrollados . Este legado intransigente se demuestra al colocar a estos dos personajes obrero/ e imperialista como seres antagónicos de la historia, que se relacionaran por medio del trabajo explotador, enajenante. La respuesta a esta opresión del explotador, “tirano” , tendrán que darla los mismos obreros, campesinos, intelectuales y estudiantes que consientes de esta explotación, hacen de su reivindicación una lucha que persigue erradicar a la clase enemiga, la oligarquía agrícola / citadina venganza una lucha que vela por erradicar a la clase enemiga.

A diferencia de Martí, J. Antonio Mella apuesta por llamar a los pueblo latino américos a actuar, siendo un personaje activo en la revolución venidera y no así quedarse solamente en la teoría, la acción yuxtapuesta a la palabra. Es por este motivo que: “La guerra de clases en Cuba” se lee como un toma de conciencia, un llamado libertario a la acción revolucionaria, caracterizada por el odio ante la desigualdad social, la explotación de las y los oligarcas empresariales testaferros del imperialismo, que imponen el orden establecido por sobre la vida de las personas.
Dentro de sus escritos, el sentimiento marxista de la conciencia de clase como: “Comprensión de la comunidad de intereses que existe entre los miembros de una clase determinada, así como -siempre dentro del esquema marxista- del antagonismo de esos intereses con los de la clase adversa” (Diccionario de Marxismo) se relaciona en lo que Mella pone en ejemplo al hablar del “tirano”, explotador, como un individuo ignorante que sirve a los intereses imperialistas, foráneos como marionetas. /burgués como juguete, sin tener noción de que el mismo forma parte también del grupo de los explotados como un mero instrumento de fuerza social. Y al no tener conciencia de clase de su explotación como tirano, se demuestra un desconocimiento de quien es socialmente, sin poder empoderarse en conjunto a la clase trabajadora a quien oprime. Mella luchará por hacer conciencia sobre la necesidad de la unidad entre obreros, soldados, y campesinos para terminar con las opresiones del capital foráneo que la oligarquía nacional o internacional le han impuesto.
El progreso en América Latina se ha forjado a cuesta de vidas, a partir de la llegada del colonialista europeo al continente americano, con millones de indígenas muertos en las minas, en la construcción de iglesias, palacios, junto con la destrucción de la cultura de los pueblos indígenas. Sin tener la conciencia de que estas pérdidas humanas son parte importante del “desarrollo” del país que según la oligarquía y la burguesía. Las grandes empresas multinacionales imperialistas, se sirven de la falta de conciencia de las gentes para crear mano de obra barata dispuesta a enriquecer bolsillos ajenos. El trabajo que le queda a la clase trabajadora / oprimida es la de hacer revolución social contra el imperialismo, como una clase trabajadora capaz de sostenerse individualmente y en unidad con las otras clases subyugadas históricamente por E.E.U.U y Europa, contrastándolo, poniéndolo como modelo al contexto propio vivido por cada país .

En palabras acotadas debe existir por tanto una concientización del capitalismo salvaje y de lo que ha producido, generando la respuesta de clase capaz de reconocerse y avanzar hacia una revolución de fondo que aúne a todas las clases explotadas, como también haga la revolución socialista de los pueblos ignorados.
Dentro de Mariategui, Marti y Mella quedan a la vista tres teorías que cumplen principalmente con un modelo de revolución desde América Latina y para América Latina, que si bien toma postulados Marxistas como el carácter productivo de lucha de clase, opresión del trabajador y proletariado en general, es capaz de sentar las bases desde un contexto acotado y direccionado propio de América Latina, del conflicto social del Indígena y del trabajador. Los autores señalan la necesidad de que se reconozcan como oprimidos y desde allí crear unidad entre los pueblos que han sufrido, antes que una opresión social, una opresión que se caracteriza como económica. Pues, por medio de la explotación de los indígenas en razón de acumulación y mayor generación de mano de obra barata, es como se sustenta el sistema y el discurso anti imperialista desde la colonia, a la época actual.
Para terminar, cabe destacar la importante de la tarea de emprender las primeras líneas de un pensamiento Latinoamericano de base social, que se caracterice por responder al entorno del indígena y de lo que la madre naturaleza le ha entregado. Nadie más que el indígena es capaz de escribir su historia de hacer justicia ante la opresión del odioso explotador, desde el ejercicio de la otredad y de lo que su propio entorno le entrega. Es necesaria una sociología latino Americana, de clase y de etnias, apoyada de estos autores antes señalados para crear futuras ideas teóricas que ayuden a generar nuevas medidas de visibilización, como también de lucha ante el abuso y la explotación del más débil en su tierra.

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Bibliografía

Diccionario de Marxismo. (s.f.). apocatastasis. Obtenido de http://www.apocatastasis.com/diccionario-glosario-marxismo-marxista.php
Löwy, M. (2007). El marxismo en América Latina. Antología desde 1909 hasta. Santiago: LOM.
Perú Cultural. (31 de enero de 2014). Youtube. Recuperado el 12 de Mayo de 2015, de https://www.youtube.com/watch?v=EjtGrHcMGec
Rolando Gonzales, R. C. (2002). Entorno al pensamiento de José Martí, CUADERNOS APORTES TEÓRICOS DE NUESTRA AMERICA. Costa Rica: IDELA.

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