LA LIBERTAD COMO UN DERECHO NATURAL DE LA PERSONA Y DEL SER HUMANO

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La Educación sujeto/ integral, permanente, la cultura y la libertad son valores permanentes, consustanciales con la persona y el ser humano. No se los puede menoscabar sin que resulte lesionado lo más noble y característico de éste. Las grandes luchas de todos los tiempos se han dado en el marco de estos valores esenciales. Hoy, más que nunca, la lucha que viene librándose en nuestro planeta habrá de afectar al desenlace de tan sustancial cuestión, ya decidirá, si estos como condición básica, salen victoriosas, para iluminar el futuro de la Humanidad o perece para sumergirnos en las tinieblas engendradora de una bárbara regresión económica, educacional, cultural, política que nos está tratando de imponer los dueños de la celestina universal con su globalización salvaje del capital que nos agobia y mutila.

Un filósofo Alemán preciso que los problemas de la filosofía, de la educación / cultura, está constituida por los productos de la actividad de la persona en cuando es específicamente humana y no puramente animal. El concepto de educación /sujeto /cultura se opone al de naturaleza, entendida ésta como el conjunto de objetos existentes sin la intervención de la persona. No existen, sin embargo, tan sólo, la naturaleza y la educación / cultura, sino que además, debe reconocerse la existencia de la persona diferente por esencia de los objetos naturales y también educativos y culturales. La persona no es naturaleza, sino en lo que tiene de materialidad o animalidad y no es educación / cultura, sino su hacedor y protagonista.  Como colofón, lo que la persona posee como específicamente humano es el espíritu.

La tendencia innata de la persona a su propio perfeccionamiento, en lo que tiene de específicamente humana, en el campo espiritual, constituye la raíz del hecho educativo / cultural. De tal tendencia se derivan necesidades vitales, necesidades del espíritu, cuya satisfacción sólo puede alcanzarse por vía de la actividad humana espiritual, aplicada a la naturaleza. Sus resultados constituyen el hecho educativo/ cultural, de ahí que el esquema de la educación / cultura, puede fijarse en estos términos:

Naturaleza + Actividad Humana

Espiritual = Educación / Cultura.

Precisado así, el concepto de la educación/ la cultura, pónese de relieve el hecho de que éstas no puedes existir sin libertad, ya que sin ella, el elemento creador del hecho educacional/ cultural, la actividad humana no puede rendir todos los frutos de que es capaz cuando  NO se la somete a trabas, manipulaciones, restricciones ni intimidaciones de ninguna especie.

No es fácil fijar con precisión el concepto de libertad. Es de aquellos que se comprenden mejor, que se expresan generalmente se le entiende en sentido negativo tan sólo, como la ausencia de obstáculos para una determinada actividad. Pero no cabe duda de que, en su más amplia significación, la libertad se refiere al poder de realización de la persona a la multiplicidad de actividades que pone en juego…

Se relacionan éstas con el mundo externo / naturaleza, consigo mismo y con las demás personas. Y de las tres fuentes pueden proceder y proceden los obstáculos para la actividad humana. Lo que la naturaleza opone a la persona son formidables, muchos de ellos, invencibles. Los domina en parte, por medio de la ciencia, de la tecnología, de la organización, etc. Los que tienen su origen en sí mismo son de orden especialmente psicológicos  y éticos. Los domina por medio de la educación y la civilización.  Los que proceden de las demás personas, los únicos que generalmente se consideran, son de orden económico, social y político. Ellos constituyen el verdadero problema de la libertad.

Este gran problema de la libertad de la persona frente a las demás personas, tiene su raíz filosófica en el hecho natural de que todos nacemos iguales y con los mismos derechos y deberes. Porque nacer iguales equivale a nacer libre, ya que ser libre, significa no estar sometido a otro individuo, pues en otro caso, el sometimiento implica una desigualdad entre el que domina y el dominado, entre el que manda y el que obedece. Inversamente, ser libre equivale a ser iguales, porque ser libre consiste en gozar de la libertad plenamente y todos sus aspectos, de modo que todas las personas disfrutan de ella en igual grado, sin diferencias, que de existir significarían que quienes son libres en menor grado, no lo son realmente…

Cabría la objeción de que ser iguales no equivale a ser libres, porque cabe ser iguales en sometimiento, debido a que los individuos pueden estar sujetos a la sociedad, al Estado, al Gobierno, en el mismo grado de sujeción para todos, lo que quiere decir que todos son iguales en la esclavitud, por lo que serán iguales pero no libres. Semejante razonamiento es, sin embargo un sofisma. Porque la sociedad, el Estado y el Gobierno son meras abstracciones.

Estar sometida al Estado, no significa estar sujeto a un ente distinto de la persona, sino, a los individuos que manejan y son dueños del Estados. De ahí que la supuesta igualdad de todo en la esclavitud consiste en una radical desigualdad entre los individuos que, bajo la máscara del Estado, ejercen el despotismo. Y en tal sistema, son libres: La clase oligárquica empresarial privilegiada y son esclavos los burócratas burgueses testaferros de ella y los demás. No puede haber pues  igualdad en el sometimiento, sino igualdad en la libertad.

La libertad por consiguiente, es un derecho innato del ser humano. Corresponde por igual, en el mismo grado a todas las personas. Si la libertad no es concebida en esta forma, no es realmente libertad. Porque una de dos: O se la considera como algo que corresponde a la persona por el hecho mismo de su nacimiento y forma parte esencial de su ser, sin que nadie tenga facultad legítima para condicionarla, limitarla y menos suprimirla, o se la estima cual una concepción graciosa de algún poder superior a la persona, sea una pretendida divinidad, sea una abstracción como la sociedad o el Estado. Pero, en este segundo caso, no es tal libertad, sino mera tolerancia de quien puede permitir o negar ampliar o restringir su concesión. La libertad no puede ser concebida pues, sino como un derecho natural de la persona/ y del ser humano, es decir como un derecho que le asiste por su propia naturaleza.

La  libertad es también un derecho completo e integral. Y, además de un derecho, es una plenitud. Abarca y afecta a todos los aspectos y manifestaciones de la personalidad, sin excluir a las de índole económica. Tanto así, que incluso puede afirmarse que el derecho a la libertad en lo económico debe figurar en primer término, porque antes que el derecho natural a la libertad, está el derecho a la vida, el cual implica, a su vez como condición básica y esencial, el derecho de acceso igual y libre a la naturaleza para la obtención de los recursos vitales.

Como colofón, reitero que la libertad es indivisible, es ilimitable e incondicional, porque en cuanto se la restringe o se la condiciona, deja de ser libertad.

La libertad no se puede circunscribir a determinadas actividades y suprimirla en otras. Ante todo, semejante cercenamiento no puede ser ejecutado sino por un abusivo empleo de la fuerza militar represiva, sin derecho legítimo para ello. Además, la discriminación para el atentado liberticida no puede basarse sino sobre el mero capricho o el simple arbitrismo, uno y otro resultado, por lo general, de la ignorancia, el dogmatismo y el fundamentalismo.

Lo habitual en el capitalismo salvaje globalizado es negar la libertad, con una aparente  sinceridad, en lo económico y  político, y sostenerla en las demás actividades, especialmente en  lo intelectual.  Pero no debe olvidarse que lo económico influye tan poderosamente sobre todo lo demás, que la estructura de las actividades productoras de riqueza termina por imponerse a las demás. De ahí, que sí se elimina a la libertad en el campo económico, fatalmente concluye por desaparecer en lo político y en lo educacional / cultural, o vice y versa, sí a pesar de todo, sí se insiste en respetar la libertad política, ésa acaba por rescatar la libertad económica y abolir las limitaciones en este campo.  Lo que no es posible, lo que nunca ha sido posible es conciliar la carencia de libertad, en lo económico con la vigencia de la libertad en los demás órdenes.

Como colofón, reitero que así como el atentadoa cualquier aspecto de la libertad, repercuten perniciosamente sobre toda la libertad en general, así también la defensa de la libertad en uno de sus aspectos o manifestaciones contribuyen eficazmente al fortalecimiento de la libertad total. Por ello, cuando luchamos por la libertad de la educación / sujeto – pública, laica, de calidad y gratuita, etc. – y la cultura, contribuimos al mayor arraigo y extensión de toda la libertad.

“Sólo son dignos de la libertad y la vida, quienes cada día las conquistan”. Dr. W. Goethe.

Con esperanza y memoria.

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

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