“Recuperando la memoria histórica de nuestra querida Universidad del Norte, desaparecida por la dictadura fascista cívico militar. La comunidad nortina de Arica a Coquimbo jamás olvidará la genial creación de esta Casa de Estudios superiores con su desafío: “Unir la luz con el sudor”.

“Recuperando la memoria histórica de nuestra querida Universidad del Norte, desaparecida por la dictadura fascista cívico militar. La comunidad nortina de Arica a Coquimbo jamás olvidará la genial creación de esta Casa de Estudios superiores con su desafío: “Unir la luz con el sudor”.

R.P. Arturo Sosa Abascal S.J.

Superior General Compañía de Jesús

Roma. Italia

Ref.  Rescatando la memoria histórica de nuestra querida Universidad del Norte/Chile

En el contexto de la tragedia que sobrevive la Humanidad, ayer “con el neoliberalismo”, hoy “el nuevo orden mundial” que impone el sistema capitalista salvaje, con el único objetivo, trasmutar la persona en un guarismo orwelliano, los hijos bien nacidos del norte de Chile, nos demandan, ¿recuperaremos algún día nuestra patria y nuestra universidad del Norte Chile desaparecidas?  Les contestamos que sí, porque asumimos las históricas reflexiones del genio universal Dr. W. Goethe, “luchar es vivir”, y del Dr. Salvador Allende Gossens Presidente de Chile, que en el Congreso de la Unión de México el 1º de diciembre de 1972, afirmó: “los pueblos sin memoria histórica nada significan ni nada valen. Hay que honrar a aquellos seres humanos que dieron sus vidas y su existencia por dar contenido, forma y perfil a nuestras nacionalidades “…

Para la dictadura fascista cívico militar a la desaparecida físicamente nuestra querida Universidad del Norte/Chile, desaparecía el legado y su desafío “Unir la luz con el sudor”. La supina ignorancia de los ocupantes de la Patria del General Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme,  no  han entendido, ni entenderán jamás que las ideas no mueren.  Más aún pretenden  que  “cambiando el nombre a las cosas éstas cambian “…

La universidad del Norte/ Chile fue fundada por la Compañía de Jesús y  los hijos  de la comunidad nortina  desde Arica a Coquimbo.

La historia –“la que hacen los pueblos “-,  llevada a efecto por los hijos de la Compañía de Jesús ha brillado pura y valientemente  en la vanguardia intelectual de la doctrina social de la Iglesia de los pobres,  en el marco  consecuente del Evangelio de Cristo por la  liberación y realización del Ser Humano.

Los jesuitas fueron expulsados del Continente Americano, más de dos mil,  la mayoría de los que regresaron fueron activos partidarios del movimiento independentista americano,  porque  se han sentido hijos de la Patria Continente América Latina y el Caribe.

Cuando glorificamos a todos los héroes de la Independencia, unos, para ahogar en el mar de palabras todo lo que los hizo grandes en la memoria de los Pueblos Latinoamericanos, otros,  para subrayar su aporte en las sempiterna lucha  del pueblo por su libertad y la justicia social. No olvidamos el aporte valioso de los hijos de la Compañía de Jesús en ella.   Nosotros como hijos  del Norte chileno,  bien nacidos no olvidaremos jamás a los fundadores jesuitas, nuestros profesores de la Universidad del Norte/ Chile. “Más temprano que tarde”, recuperaremos nuestra Patria  y nuestra querida universidad del Norte/ Chile desaparecidas.

Somos conscientes que todo progreso moral  es el triunfo de una verdad sobre la mentira. Si lo sabremos nosotros  que nos han  desaparecido  nuestra querida Universidad del Norte/ Chile y nos pretenden  imponer un montaje  en reemplazo de ella. En el contexto de la indigencia educacional /cultural reinante por y para el lucro. En todos los tiempos y lugares,  el que expresa su verdad en voz alta,  como la piensa y cree lealmente, causa molestias,  rechazos entre los que sobreviven a la sombra de los intereses creados.  La cobardía moral es de suya  tan infame que ninguna pena  podría  aumentar su vergüenza. La mayor de todas  la cobardía que consiste en callar la verdad para recoger las ventajas que le ofrece la complicidad  con la mentira que impone el sistema capitalista salvaje, que tiene como base la mentira generalizada.

Con esperanza y memoria que más temprano que tarde recuperaremos nuestra patria y nuestra querida Universidad del Norte/ Chile.

Prof. Dr. Héctor Muñoz Cruz

Universidad autónoma Metropolitana, México.

Prof. Dr. Hugo Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo  Addhee. Ong

Secretario ejecutivo Codeh/ Codes Chile/ Berlín.

Abril 2021.

Cc/: RP. Gabriel Roblero Provincial de la Compañía de Jesús, Santiago de Chile.



Sedes: Arica, Iquique, Antofagasta y Coquimbo

“Unir la luz con el sudor”

CLAUSTRO PLENO DE REFORMA

1968- 1969.

Ponencia I Del Estudiantado: “Las reducciones academicistas y las precisiones del estudiantado: universidad, sociedad, libertad, democracia, justicia, ciencia e ideología“.

Federaciones de Estudiantes de Arica, Antofagasta y Coquimbo

Elaboración del documento: Dirigentes estudiantiles: Héctor Muñoz Cruz, Hugo Moreno    Peralta, Galvarino Jaramillo Pflücker, Rodrigo Ochoa W., Guillermo Avendaño.

Expositores:   Héctor Muñoz Cruz y Hugo Moreno Peralta, Presidente y Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Sede de Antofagasta.

PROLEGOMENOS:

RP Prof. Dr. Carlos Aldunate Lyon S. J.  Rector de la Universidad del Norte Chile

Somos conscientes que este proceso de Reforma Revolucionario no se realizará sin conflictos internos y externos. Nuestra Casa de Estudios Superiores al adelantarse a los cambios sociales y al pretender orientarlos producirá enormes tensiones, especialmente en las elites empresariales oligarcas capitalistas privilegiadas afectadas en sus mezquinos intereses y a sus epígonos de la clase media burguesa politicastra/castrense que le administran sus negocios.Precisamos que compartimos y apoyamos las ponencias del rector Prof. Dr. Carlos Aldunate Lyon S. J. y del Fundador y presidente de la Central Única de Trabajadores de Chile compañero Clotario Blest Riffo, quienes en el marco fundacional de nuestra querida universidad regional del Norte chileno, “unir la luz con el sudor”, precisaron que la nueva universidad reformada estará al servicio del bien común, la liberación y realización del ser humano.

El primer conflicto lo tuvimos ya cuando la comisión de reforma presidida por el Prof.  Orlando Morales González le negó toda participación a la Brigada socialista /BUS, que dirige el compañero Hugo Moreno Peralta, porque   según la comisión el Claustro de Reforma es una instancia neutral y apolítica. Enérgicamente el presidente de la federación de estudiantes de la sede Antofagasta compañero Héctor Muñoz Cruz, rechazó de plano esta “censura política”, porque el apoliticismo y neutralidad son dos formas de hacer política, las más nefastas”…

Hemos afirmado oral y por escrito que nada nos une y todo nos separa del sistema capitalista por su desvergonzado maquiavelismo, su fría avaricia y su profunda inmoralidad y su maldito instrumento “el neoliberalismo”, con el que pretende profundizar la explotación, masificación, enajenación de los pueblos que somete. No perderemos el tiempo en discusiones bizantinas sobre las” maravillas del neoliberalismo” adornado con estereotipos, reduccionismos por parte de los   epígonos y medios mediáticos mercuriales y sus plumarios. La política bajuna de la –democracia cristiana y socialdemocracia- dos atajos sin salida -, con su laisser faire, laisser passer, y los caminos intermedios la rechazamos porque corresponden a la antesala de la traición. Concluimos en esta apretada síntesis que nuestra propuesta alternativa al sistema capitalista, es la sociedad a escala humana, socialista con una “República de Todos” de la mayoría con respeto a las minorías y no como ocurre con el sistema capitalista de una minoría empresarial oligarca el 1%, con la marginación de la mayoría.

RP Prof. Dr. José Aldunate Lyon S.J. Gran Canciller de la Universidad del Norte Chile

La Universidad del Norte/ Chile, tiene consciencia de encontrarse en un sistema capitalista en crisis/ fracasado, que agoniza. En el marco de su desafío fundacional llevado a cabo por la Comunidad Nortina  y la Compañía de Jesús, nuestra Casa de Estudios superiores tiene mucho que decir y hacer en el cambio del mundo arcaico  capitalista por el nuevo socialista que nace.

La gestión de nuestro Rector Prof. Dr. Carlos Aldunate Lyon S. J. ha sido destacada, reconocida por la Comunidad universitaria, empezando por la organización del Claustro de Reforma y la Comisión Ad-doc presidida por el Prof.  Orlando Morales González.

La comunidad universitaria nortina aplaudió la visita  y participación  en la apertura del Claustro de Reforma del compañero presidente fundador de la Central Única de Trabajadores de Chile Clotario Blest Riffo y la visita de los presidentes  de los sindicatos de Obreros y empleados  del Mineral de cobre de Chuquicamata Carlos Tello y Osvaldo Carrasco, quienes hicieron entrega de un cheque  correspondiente a un día de trabajo  para la construcción del gimnasio que llevan a cabo  la rectoría  encabezada personalmente por el rector Aldunate Lyon S.J., la dirección de la Escuela de Educación Física dirigida por el Prof. Dr. Luis Bisquert Susarte y el centro de estudiantes

Respecto al proceso de reforma de nuestra universidad, el rector Prof. Aldunate Lyon S.J. invitó durante su año sabático al destacado académico y uno de los más sabios reformadores de la Universidad chilena  el Prof. Dr. Viterbo Osorio Santelices que contó  con todo el apoyo nuestro.

Los pueblos libres dignos y soberanos tienden  a una  unidad educacional/cultural  y a encontrar  una nueva forma de convivencia que les permite utilizar los beneficios  de la ciencia  y de sus aplicaciones.  La universidad comprometida con el cambio social tiene la tarea de investigar y formular principios básicos de liberación y formación del ser humanos nuevo integral capaz de participar en la construcción de la nueva sociedad a escala humana socialista, garantizando en ella  los valores de una auténtica Libertad, Democracia y Justicia Plena en el marco del  irrestricto respeto por la Dignidad, los Derechos del Ser Humano y del entorno ecológico.

Presidente fundador de la Central Única de Trabajadores, Clotario Blest Riffo

La Universidad del Norte Chile y su desafío fundacional “Unir la luz con el sudor”, liberar y formar al ser humano integral y ser actor principal junto a la clase trabajadora del Norte chileno, “donde nació la consciencia proletaria del Pueblo Chileno, según el compañero Presidente fundador de la Central Única de Trabajadores, Clotario Blest Riffo en la construcción del mundo nuevo que nace…

Los desafíos principales de nuestra querida universidad regional del Norte chileno, dicen relación con profundizar su democracia, empezando por ampliar la  incorporación de todos los jóvenes y trabajadores que deseen alcanzar una educación superior.

La investigación científica y la formación de equipos para realizarla  tiene  que ser prioritaria en las áreas de la explotación de las riquezas mineras, marítima y en especial lo relacionado con la energía solar.

Todos estos anhelos se  enhebran perfectamente en torno al compromiso de formar las elites conductoras que Chile en general, y nuestro norte en especial,  necesitan  en estas horas de cambios revolucionarios.

Nuestros profesores maestros- el formador del ser humano en general y de su conciencia social en particular-,  nos han enseñado que el primer mandamiento de la ley humana es  aprender a pensar y el segundo a hacer todo lo que se ha pensado consecuentemente. Educando la energía, enseñándola,  a admirarla, se plasmarán los nuevos destinos para nuestro querido norte. Los jóvenes que no saben mirar hacia el provenir y luchan- “luchar es vivir”- , por y para él,  son mentes canijas que sobreviven asfixiándose  entre los escombros de un sistema capitalista que agoniza.

Reducciones academicistas y las precisiones del estudiantado.

Según una creencia muy extendida los dos binomios  universidad y sociedad, ciencia e ideología se distribuyen  sistemáticamente  de manera tal  que la Universidad aparece como una institución encargada de producir y transmitir conocimientos científicos, mientras la sociedad constituye la matriz donde  se debaten  ideologías discrepantes y contrapuestas. Bastaría  mantener fidelidad absoluta  a la  pureza académica para preservar el funcionamiento universitario de la contaminación ideológica. Esa creencia se apoya en una  concepción  de la tarea educativa que la imagina por encima de las vicisitudes sociales y, por tanto, política  e ideológicamente  neutral/apolítica. Tal imagen  abstracta, proviene  de un esquema, desemboca – de y un modo fatal-  en un  academicismo cerrado / rutinario cuyo contenido “independiente del contexto social”, solo logra desconocer las numerosas dependencias de la vida universitaria. Ningún tipo de educación escapa a los marcos impuestos por la organización social, del sistema político económico.

La confianza en la exterioridad de la ciencia  respecto a la ideología y, por tanto,  en la posibilidad de diseñar mecanismos para proteger a la universidad contra gérmenes (antiacadémicos) , descansa en una  versión vulgar según la cual las ideologías son doctrinas no científicas producto de la propaganda  y de la  emotividad irracional.  A partir de esa puerilidad,  se profetiza una desarrollo acelerado de las ciencias, y el fin de las ideologías y, ¿porque no?, universidades donde las preocupaciones académicas  prevalecen sin contagios indeseables. Sin embargo, el referente  del concepto “ideología” nos es un cuerpo doctrinario no científico, sino  el conjunto de aspiraciones, objetivos, valores,  ideales, propósitos, etc.,  decidido por el lugar que los agentes históricos ocupan en el sistema social.   Así,  de acuerdo al modo  en que los agentes se inscriben  en el conjunto de relaciones sociales,  la ideología  guía su comportamiento. Las diferentes formas de inserción dan lugar a distintas ideologías, es decir a maneras y propósitos específicos de vincularse con la realidad social.

Según el Prof. Dr. Viterbo Osorio Santelices en sendos talleres y seminarios nos precisó y nosotros compartimos sus definiciones  sobre ideología: “La ideología es un sistema de ideas que pretende  describir el mundo,  especialmente el social, tal como es – un núcleo de ideas  como  debería ser el mundo social-, ciertas estrategias a fin de realizar el bien.  Tal voluntad de realizar este bien es el punto  potencial que distingue a las ideologías de lo meramente  utópico…”  “El concepto ideología no es un cuerpo doctrinario no científico, sino el conjunto de aspiraciones, objetivos, valores, ideales, propósito, etc. decidido por el lugar social que los agentes históricos ocupan en el sistema social, valga la redundancia”… “El fin de las ideologías significa el fin de la historia, pero en un sentido apocalíptico. Significa la historia del fin, la detención del universo por falta de impulso”…

El “desarrollo científico ajeno a las ideologías “y, paralelamente, las “universidades” apolíticas neutras de la conflictiva presencia social, supone un proyecto educativo cuyas aspiraciones de validez universal e intemporal lo vuelven legítimo en cualquier situación histórica, es decir, supone un proyecto educativo abstracto e  irreal.  La educación tiene por objeto, debiera ser obvio, generar en el estudiante las capacidades intelectuales y las habilidades técnicas “que  exigen de él las sociedad política en su conjunto y el medio  especial al que está particularmente destinado” (Durkheim).

Para funcionar, la sociedad  requiere  de instituciones educativas y  ese funcionamiento le confiere su significación fundamental a todo  el proceso académico incluida, por supuesto, la cúspide universitaria. Ninguna sociedad puede prescindir de un sistema educativo que integre a las generaciones en la vida comunitaria, por eso, la conocida función socializadora desempeñada por  la escuela, el liceo, la universidad, en todos sus niveles,  es condición indispensable para  la continuidad y reproducción de la sociedad.

En la sociedad  capitalista dividida en clases, el proceso educacional – un bien de consumo por y para el lucro- de socialización reproduce  esa característica estructural decisiva: los educandos  no son incorporados a la sociedad sin más, son incorporados a unas u otras de las clases constitutivas del todo social. En las formaciones  pre capitalistas  a este fenómeno no lo hacían evidente los aparatos educativos diferenciados  para los distintos sectores sociales, con instalaciones propias, practicas pedagógicas peculiares y contenidos específicos de enseñanza.  En el capitalismo salvaje casi no existen aparatos formalmente diferentes para la educación de las distintas clases, predomina la tendencia a un sistema unitario y a la enseñanza “universal”.

Sin embargo, es relativamente fácil descubrir en  qué  medida la enseñanza prepara  a unos  para convertirse en  fuerza de trabajo –mano de obra barata-,  y a otros  para administrar – la burocracia rutinaria- y  la privilegiada, en 1% para  usufructuar la riqueza producida por los primeros. Hay evidencias empíricas abrumadoras del rol selectivo y diferenciador desempañado por  la escuela, el liceo y la universidad – como  expresión final del aparato educativo-,  no es ajena  a la división de clases y, por el contrario,  contribuye a recrear esa división.

No existen condiciones generales de la producción y transmisión de conocimientos científicos sino  condiciones históricamente determinadas.  A pesar de las ingenuas creencias difundidas entre muchos investigadores y profesores, el desarrollo científico y tecnológico no es un proceso libremente decidido por quienes hacen ciencia y transmiten el saber acumulado, sino un desarrollo orientado por numerosos factores externos. Los científicos no son sujetos abstractos cuya actividad resulta de una “voluntad libre” autoalimentada, ni  su quehacer responde nada más a las determinaciones provenientes del interior  mismo de la ciencia. Lejos de ello,  los problemas planteados a la investigación, los recursos técnicos financieros y humanos necesarios para su realización,  los elementos indispensables para la aplicación del conocimiento, etc., están subordinados a complejos canales empresariales, circuitos de difusión, instancias de aprovechamiento tecnológico y fuentes de financiamiento cuya organización depende  de factores extra científicos.  Si la filosofía espontánea de los científicos no basta para explicar el proceso de producción de conocimientos, su sociología espontánea tampoco da cuenta de la sobredeterminación  múltiple de su actividad.

El funcionamiento de la universidad es inseparable de la demanda social.  Es preciso desagregar ésta demanda porque está compuesta de exigencias diversas. En primer lugar,  atender a los requerimientos del aparato productivo: preparar  los cuadros profesionales suficientes,  en número y calidad, para  la producción  de mercancías. No se trata solo, es obvio de la formación de profesionales y personal calificado para intervenir directamente en la producción, sino también de los organizadores y administradores de las empresas.  Satisfacer  las necesidades en recursos humanos de la producción mercantil es la tarea principal en la universidad en la sociedad capitalista. No es concebible el cumplimiento de esta tarea  sin  consecuencia alguna  en la elaboración y transmisión de conocimientos. Un hecho  es inocultable: la radical refuncionalización del saber impartido, es decir, la subordinación de ésta a la dinámica de la acumulación capitalista. El significado último, por ejemplo, de los descubrimientos científicos y de sus aplicaciones tecnológicas, no puede escindirse  del impacto resultante en la valoración del capital, toda vez que repercuten en la disminución del tiempo de trabajo necesario y el incremento del excedente así como de la cuota de plusvalía.

Además de los cuadros profesionales exigidos por la actividad económica, la Universidad prepara también los tecnólogos, tecnócratas y burócratas encargados de las muy heterogéneas funciones realizada por el creciente aparato estatal y privado. Los ingenieros, arquitectos, químicos, abogados, economistas. Etc., egresados de las universidades no tienen una formación decidida solamente por el contenido general propio de sus respectivas ciencias y disciplinas, sino una formación en que ese contenido ha sido mediado por los requerimientos económicos y políticos particulares del capital  e4mpresarial y del sistema de dominación política capitalista. Los profesionistas no van adquiriendo al germinar sus carreras las cualidades específicas requeridas por la producción mercantil  capitalista y el sistema político. Durante su estancia en la universidad se apropian de conocimientos organizados ya en consideración a esas cualidades específicas.

Las conexiones entre al universidad, la actividad económica organizada alrededor del proceso de acumulación y sistema político que ordena la dominación de clase, repercuten en el modo de generar, transmitir y apropiarse de los conocimientos.

Por último, si se considera el significado de la enseñanza en términos del conjunto de las relaciones sociales, no puede ignorarse la incidencia en el proceso educativo de los valores, aspiraciones, objetivos y demás elementos ideológicos prevalecientes en la sociedad. Junto con cierto bagaje de conocimientos, el estudiante asimila una serie de planteamientos encaminados, en definitiva, a la justificación ideológica del orden establecido. En el discurso académico se entreveran sin cesar contenidos científicos e ideológicos. Al lado de las capacidades y habilidades técnicas el estudiante se apropia  de los valores individualistas de la sociedad capitalista de consumo. La importancia del saber cómo valor de” legitimidad”  de la escisión  entre trabajo manual e intelectual y  el resto de falacias necesarias para  convalidar la distribución desigual de riqueza y poder.

Muy a pesar de las ilusiones sostenidas por los epígonos  defensores de  la “neutralidad”,  y del apoliticismo académico, es innegable el profundo impacto producido por la estructura clasista empresarial oligarca de la sociedad en la producción y transmisión de conocimientos.

La reducción economicista.

Quienes se ocupan de polemizar con el  academicismo cerrado/ burocrático,  con frecuencia mantienen  un enfoque  alternativo igualmente unilateral y abstracto según el cual la universidad,  como cualquiera otra institución “superestructural”, responde de manera inmediata a la dinámica de la estructura económica. Se ignora así la mediación insoslayable de la política entre  el desarrollo de la base económica y el funcionamiento del sistema educativo.  Hoy, por ejemplo,  es ya imposible querer  explicar el aumento espectacular de la inscripción universitaria a partir de la demanda  generada  por el crecimiento de la industria. No importa cuán dogmáticamente se aferren algunos a la hipótesis de que el poder económico confiere automático poder político y hegemonía ideológica, esto no es necesariamente así.  Es  un sistema social las instituciones políticas, los medios de comunicación, los centros culturales – incluido el aparato educativo- , no obedecen linealmente las determinaciones de la estructura económica. El funcionamiento de la universidad no puede  reducirse a mera consecuencia de la lógica del capital. Ni menos su función educadora puede ser un negocio: un bien de consumo por y para el lucro.

 El falso esquema de la correspondencia inmediata entre estructura y superestructura desconoce las mediaciones  ideológicas y políticas en virtud de las cuales la universidad  tiene  un desarrollo relativamente autónomo: la masificación de  la enseñanza, por ejemplo, responde más a las presiones  populares y de los sectores medios que a la demanda suscitada  por la producción capitalista.  El economicismo convierte un interesante fenómeno de movilización social – el control  de la educación -, en una  simple  adecuación del sistema educativo y las exigencias de la clase política gobernante en términos de fuerza  calificada de trabajo. Este esquema ni siquiera puede advertir la aguda contradicción entre la limitada absorción  de profesionales  en el  aparato productivo y la creciente marea de  egresados de las instituciones educacionales. Aceptar el supuesto del condicionamiento ejercido por la base económica en la educación no equivale a concebir la universidad como mero instrumento de la clase política dominante.

Esta concepción instrumentalista imagina un actor social  único y omnipotente,  al margen de cuya intencionalidad nada ocurre.  Si frente a quienes especulan con el sueño idílico de una universidad atenta solo  a consideraciones académicas, es preciso destacar la subordinación  de ésta a los objetivos económicos de los empresarios oligarcas dueños del capital, no por ello la universidad es simple instrumento de dominio de la clase política gobernante. En ninguna circunstancia los centros de enseñanza funcionan como vehículos  sometidos a los dictados de la clase dominante. Inclusive allí donde ésta impone con mayor intensidad su proyecto educativo excluyente, existen fuerzas y proyectos antagónicos. Los conflictos y contradicciones en las universidades  –  a veces explosiva-  son resultados inequívocos de la pluralidad de actores y tendencias interventoras.  De allí que el complejo fenómeno universitario sea irreductible al  puro instrumento dedicado al beneficio  exclusivo de una clase empresarial dominante privilegiada.

 Otra forma de reduccionismo

En años recientes  se ha desarrollado un modelo teórico  más sugerente y eficaz para explicar el comportamiento  del aparato educativo. Este modelo combate unilateralidad del academicismo rutinario/ cerrado y, a la vez,  evita la parcialidad  del  economicismo. Se trata del análisis de la función ideológica de la universidad. Con este modelo se privilegia la socialización lograda por el sistema educativo en materia de pautas de comportamiento, patrones de consumo, expectativas generalizadas, su capacidad para integrar a los educandos no sólo en el aparato productivo, sino en la sociedad globalmente considerada. En efecto, la educación ha probado ser una poderosa vía para legitimar una realidad de explotación y de dominio capitalista. El poder político ha encontrado en el aparato educativo una fuente inapreciable de consenso. Muchos de quienes se inclinan a la disidencia y a la impugnación terminan incorporados debido  a la inercia desatada por la  formación universitaria.

La educación es canal eficaz para generar lo que Gramschi  llama  “transformismo”, el proceso mediante  el cual  la clase empresarial dominante y el poder político integran a los intelectuales de las clases subalternas decapitando así su dirección política e ideológica.  Esta misión integradora de la universidad obliga a muchos a repetir la dramática sentencia: “ya somos todo aquello contra lo que luchamos revolucionariamente a los veinte años”. Es tal sin embargo, la eficacia de esa misión, que  las más de las veces un velo  de amnesia  impide ese reconocimiento.

La socialización de las prácticas educativas consisten apenas en la transmisión de conocimientos y la generación de aptitudes. Es  consonancia con ello,  y  a través de procedimientos que  condicionan el tipo de formación científica, la enseñanza juega un papel relevante en la formación ideológica de los estudiantes.  Es lugar común afirmar que ninguna forma de educación es  apolítica, neutral, ajena  a los valores socialmente admitidos. No se trata, sin embargo,  de un  proceso unidireccional: la educación se adecúa a las ideologías prevalecientes y, a la vez, las refuerza contribuyendo a su reproducción.  El aparato educativo no solo reproduce,  más allá de  desajustes inevitables en una sociedad plena  de contradicciones ideológicas que mantienen  en el sistema social.

Una parte no despreciable de las características educativas  tiene,  más que una  finalidad teórico- científica, un propósito  simbólico-ideológico al definir el marco de valores que se integraran a los educandos.

El indudable cumplimiento en las universidades de tareas académicas orientadas  a crear y transmitir conocimientos no justifica  el  reduccionismo academicista en la explicación del complejo fenómeno universitario. Así también ni sus evidentes funciones económicas convalidan el esquema economicista la universidad, instrumento de dominación de la clase empresarial dominante-, ni su innegable función ideológica basta para  legitimar otro enfoque reduccionista –  la universidad, aparato ideológico del Estado-, ni mucho menos, de Estado , no obstante la intervención más o menos directa del poder estatal en la universidad.  La complejidad de ésta invalida cualquier análisis que pretende reducirla a las determinaciones exclusivas  la labor académica, a los intereses inmediatos de la clase empresarial dominante  o  la  manipulación directa del Estado.

 La Universidad conciencia crítica de la sociedad: caja de resonancia.

La universidad es, se ha dicho tantas veces, caja de resonancia  de los procesos y conflictos sociales, por su privilegiado acceso a la información más completa y a la confrontación teórica, por su mayor permeabilidad a los problemas de la realidad contemporánea, la universidad es campo de debate ideológico. El concepto mismo  de “ideología” denota  enfrentamiento y lucha. La Universidad es, en efecto, centro de poder ideológico por cuanto constituye un lugar preponderante de actividad intelectual pero, por ello mismo, no es  institución donde se decida de antemano el sentido de sus confrontaciones. La noción equivocada de “aparato ideológico de Estado “ desconoce  un hecho primordial de la experiencia universitaria: la institución no opera, sin más, como mecanismo integrador.  Pocas instituciones, si algunas, se ha convertido de manera tan profunda en la matriz de comportamientos contradictorios. La impugnación global de la sociedad capitalista, frecuente en los centros de enseñanza,  es incompatible con la imagen de un “aparato ideológico de Estado”.

La insuficiencia  principal de esta noción incierta radica en el supuesto instrumentalista del que proviene. No hay un sujeto – el Estado-, capaz de manipular a su antojo instrumentos pasivos -los aparatos ideológicos-. En la Universidad el debate ideológico sobredetermina  labores académicas  y funciones económicas. Si se quiere, es un aparato donde la ideología interviene inevitablemente y donde el Estado procura, con medios poderosos, orientar esa intervención. Pero ello no la convierte en un aparato ideológico a secas, ni justifica la imagen apolítica/neural y falsa de un  “aparato de estado”.  Resulta mucho más eficaz y riguroso un supuesto inicial enteramente distinto: la universidad es un aparato de la sociedad con tareas académicas específicas cuya realización no puede marginarse de los objetivos económicos ni de la confrontación ideológica.

La  realización de esas tareas está sujeta, además,  a las características propias  de la institución y del personal que la conforma,  los cuales son irreductibles a la intencionalidad de  la clase política o del Estado. Los tres esquemas reduccionistas  considerados  son otras tantas formas de desconocer la realidad  de la universidad en nuestros días y son, en consecuencia,  otras tantas maneras de desorientar la investigación referida a los vínculos entre universidad y sociedad, entre ciencia e ideología en el interior de aquella.

La educación  formadora y liberadora y la universidad.

Concluimos que la educación  es mucho más que una simple preparación de cuadros profesionales neutrales y apolíticos como lo exige la oligarquía empresarial farisea del sistema capitalista.  Es una integración dialéctica y crítica de valores.  Significa asumir un comportamiento vital con la verdad y el perfeccionamiento personal y social….

La educación formadora y liberadora  y la universidad, respecto  del cambio socia , deberán promover su efectiva integración, ordenamiento y orientación. De lo contrario, no serán sino reflejo de la actual situación….

 Una nueva sociedad a escala humana socialista es posible.  La universidad tiene consciencia de encontrarse en un sistema económico, político y social capitalista que agoniza. La universidad tiene la tarea de investigar y formar los principios básicos de ese nuevo mundo de la  verdadera Democracia, de la mayoría con respecto a las minorías y  simultáneamente, la responsabilidad de formar el Ser Humano Integral, solidario y crítico capaz de participar en l construcción de la sociedad futura garantizando en ella los valores de unas auténticas: Libertad, Democracia y Justicia Plena…

 Reforma y revolución universitaria.

 Cuando se intenta reformar como dice la palabra, se quiere volver a dar forma a algo que, para alcanzar un fin, ya posee alguna. En la reforma de nuestra querida Universidad del Norte Chile, se considera indispensable hacer algunas rectificaciones en sus estructuras y funciones, pero no cambiarlas  esencialmente: el fin que la universidad posee actualmente permanece invariable.  Cuando hablamos de  reforma revolucionaria, precisamos: un nuevo fin, nuevas estructuras, nuevas funciones para la universidad regional  del Norte, hablamos por ende de algo distinto. Que nadie se llame a engaño, Nosotros no propiciamos una reforma, sino una revolución universitaria.  Si se siembra una semilla, sabemos que en ella está  potencialmente la planta, es un camino que podríamos calificar de reformista porque  es lo mismo  que se va desarrollando y llegando hasta la máxima expresión de todas sus potencialidades, o  a su actuación final.  Con la universidad tal como existe hoy día, sucede algo análogo. En su dimensión profesionalizante se ha ido desarrollando y ha ido dando todo los que puede dar de sí más éstas posibilidades parecen ahora situadas en el declive del agotamiento del sistema político económico capitalista en la que se encuentra inserta. Es la hora de tomar decisiones: la universidad busca otra manera más de darse una forma con respecto a su línea acostumbrada, o adquiere estructura y funciones totalmente nuevas y concordes con el cambio social que exige la comunidad, para la nueva sociedad.  La universidad no es una institución separada del resto de la sociedad, sino que comparten un mismo destino. Toda esta problemática de los desafíos que se le presenten desde adentro de la universidad, desde su esencia y los desafíos que se le presentan desde fuera, desde la sociedad, tienen que ser considerados, si queremos, estructurar una universidad que se inserte en la realidad social y que, al mismo tiempo, atiende a las necesidades más íntimas del ser humano. No se trata de que la sociedad sea atendida de una manera asistencial, sino que se le proporcionen las grandes líneas de orientación en los cambios sociales…

El ser humano no es un medio, porque es un fin en sí mismo.

Héctor Muñoz Cruz

Presidente de la Federación de Estudiantes Sede Antofagasta.

Queremos formar el ser humano integral abierto a lo trascendente, a lo fraternal, a los demás, buscando la ciencia, transformando las cosas, respetando el entorno ecológico, lo mejor del pasado y con una interioridad personal que se abre a un destino situado en el porvenir.  Ese es el destino que hay que defender, el de cada ser humano para que cada uno se realice. No unos pocos privilegiaos, sino todos.  De esta manera nuestra querida universidad regional del Norte chileno, de Arica a Coquimbo, puede llegar a ser el instrumento magnífico pensado y creado por la Compañía de Jesús y la comunidad nortina fundamental en la construcción de la nueva sociedad socialista a escala humana con un irrestricto respeto por la dignidad, los derechos del ser humano y del entorno ecológico.

Deja una respuesta