89 años, “del Partido Socialista de Chile, Marxista anticapitalista, antiimperialista chileno y latinoamericano” … 19 de Abril de 1933.

89 años, “del Partido Socialista de Chile, Marxista anticapitalista, antiimperialista chileno y latinoamericano” … 19 de Abril de 1933.

  • El Partido Socialista de Chile, adopta como método de interpretación de la realidad el marxismo, enriquecido y rectificado por todos los aportes científicos del constante devenir social. Acta de fundación y declaración de principios, 19 de abril de 1933.
  • “Los pueblos sin memoria histórica nada significan ni nada valen. Hay que honrar a aquellos seres humanos que dieron sus vidas y su existencia para dar contenido forma y perfil a nuestras nacionalidades…”
  • “Nunca, jamás hemos dejado de decir, que no aceptamos ningún tipo de imperialismo y que no somos colonos mentales de ninguna tendencia foránea, somos socialistas marxistas. anticapitalistas, antiimperialistas, chilenos y latinoamericanos…”
  • “Para zanjar el dilema histórico, aún no resuelto: “socialismo marxista o barbarie capitalista “CNUB/PSCH, Berlín, República Democrática alemana. 11 de septiembre 1979.

  • La oligarquía empresarial Sofofa no será capaz jamás de reconocer la grandeza que tiene el Pueblo en sus luchas nacidas de su dolor y de su esperanza. A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del Pueblo con la lealtad del compañero presidente”. El compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens, el 4 de septiembre de 1970 después del triunfo del Pueblo Chileno en la elección presidencial.
  • “Con viril energía y serena firmeza hemos defendido lo que nosotros entendemos por Libertad, Democracia, Justicia, y Soberanía. Esta última reside en el Pueblo”…
  • “Los chilenos seremos verdaderamente libres cuando no haya ignorancia, cesantía, explotación, hambre, ni miseria moral ni fisiológica en nuestra Patria”…
  • “El compañero presidente Dr. Salvador Allende Gossens vive en la inmortalidad de la historia, la que hacen los Pueblos dignos, cultos, soberanos y solidarios, en el Olimpo de los que nunca mueren “CNUB/PSCH/ Berlín DDR, 11/9/1979.
  • “El Partido Socialista de Chile, lo representan aquellos que reafirman sus principios, su tronco histórico, no quienes lo niegan, traicionan”: Camarada Alejandro Chelén Rojas CNUB/PSCH, México. 19 de septiembre de 1980.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

El Gobierno Popular en marcha:

Dijo el Pueblo, “Venceremos y vencimos”.

Discurso en el Estadio Nacional al día siguiente de asumir la Presidencia de la República del compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens: 5 de Noviembre de 1970.

Aquí estamos hoy, compañeros, para conmemorar el comienzo de nuestro triunfo. Pero alguien más vence hoy con nosotros. Están aquí Lautaro y Caupolicán, hermanos en la distancia de Cuauhtémoc y Tupac Amaru.

Hoy, aquí con nosotros, vence O’Higgins, que nos dio la independencia política celebrando el paso hacia la independencia económica.

Hoy, aquí con nosotros, vence Manuel Rodríguez Erdoiza, victima de los que anteponen sus egoísmos de clase, al progreso de la comunidad.

Hoy, aquí con nosotros vence el Presidente Balmaceda Fernández, combatiente en la tarea patriótica de recuperar nuestras riquezas del capital extranjero.

Hoy, aquí con nosotros, también vence Recabarren con los trabajadores organizados, tras años de sacrificios.

Hoy, aquí con nosotros, por fin, vencen las víctimas de la población José María Caro, aquí con nosotros, vencen los muertos de El Salvador y Puerto Montt. Cuya tragedia atestigua porque y para que hemos llegado al poder. “

De los trabajadores es la victoria.

Del Pueblo sufrido, que soporto por siglo y medio, bajo el nombre de independencia,  la explotación de una clase  dominante incapaz de asegurar el progreso, y de hecho,  desentendida de él.

La verdad, lo sabemos todos,  es que el atraso,  la ignorancia, el hambre de nuestro pueblo y de todos los pueblos del tercer mundo, existen y persisten porque resultan lucrativos para unos pocos privilegiados.

El Chile que heredamos

Pero ha llegado por fin el día de decir basta. ¡Basta a la explotación económica!

¡Basta a la desigualdad social!

¡Basta a la opresión política¡

Hoy con la inspiración de los héroes de nuestra Patria, nos reunimos aquí para conmemorar nuestra victoria, la victoria de Chile, y también para señalar el comienzo de la liberación.  El Pueblo, al fin hecho gobierno, asume la dirección de los destinos nacionales.

Pero, ¿Cuál es el Chile que heredamos?

Excúsenme, compañeros que en ésta tarde de fiesta y ante las delegaciones de tantos países que nos honran  con su presencia me refiera a temas dolorosos. Es nuestra obligación y nuestro derecho denunciar sufrimientos seculares como dijo el Presidente peruano,  Juan Velasco Alvarado: “ Una de las grandes tareas de la revolución es romper el cerco del engaño que  a todos nos ha hecho  vivir de espaldas a la realidad”

Ya es tiempo de decir que nosotros los pueblos subdesarrollados fracasamos en la historia.

Fuimos colonias en la civilización agrario-mercantil.

Somos apenas naciones  neocoloniales en la civilización urbano-industrial,

Y en la nueva civilización que emerge, amenaza continuar nuestra dependencia.

Hemos sido los pueblos explotados. Aquellos que no existen para sí, sino para contribuir a la prosperidad ajena.

Y, ¿Cuál es la causa de nuestro atraso?.

¿Quién es responsable del subdesarrollo en que estamos sumergidos?

Tras muchas deformaciones y engaños, el pueblo ha comprendido. Sabemos bien. Por experiencia propia, que las causas reales de nuestro atraso están en el sistema.

En este sistema capitalista dependiente que,  en el plano interno, opone las mayorías necesitadas a minorías ricas y en el plano internacional, opone los pueblos poderosos a los pobres,  y los más  costean la prosperidad de los menos.

Heredamos una sociedad lacerada por las desigualdades sociales.

Una sociedad dividida en clases antagónicas de explotadores y explotados.

Una sociedad en que la violencia está incorporada a las instituciones mismas, y que condena  a los hombres a la codicia insaciable, a las más inhumanas formas de crueldad e indiferencia frente al sufrimiento ajeno.

Nuestra herencia es una sociedad sacrificada por el desempleo, flagelo que lanza a la cesantía forzosa y a la………  no son un fenómeno de super población, como dicen algunos, sino las multitudes que atestiguan, con su trágico destino, la incapacidad del régimen para asegurar a todos el derecho elemental al trabajo.

Nuestra herencia  es una economía herida por la inflación, que  mes tras mes va recortando el mísero salario de los trabajadores y  reduciendo a casi nada – cuando llegan a los últimos años de vida –  el ingreso de una  existencia de privaciones.

Por esta herida sangra el Pueblo Trabajador de Chile,  costará cicatrizarla, pero estamos seguros de conseguirlo, porque la política económica del gobierno será dictara desde ahora por los intereses populares.

Nuestra herencia es una sociedad dependiente, cuya fuentes fundamentales de riqueza fueron enajenadas por los aliados internos de grandes empresas internacionales. Dependencia económica, tecnología, cultural y política.

Nuestra herencia es una sociedad frustrada en sus aspiraciones más hondas de desarrollo autónomo. Una sociedad dividida en que se niega a la mayoría de las familias, los derechos fundamentales al trabajo, a la educación, a la salud, a la recreación, y hasta la misma  esperanza de un futuro mejor.

 Como todas estas formas de existencia se ha alzado el Pueblo Chileno.  Nuestra victoria fue dada por la convicción, al fin alcanzada de que solo un gobierno auténticamente revolucionario podría enfrentar el poderío de la clase dominante, al  mismo tiempo movilizar a todos los chilenos para edificar la republica socialista del pueblo trabajador.

La gran tarea histórica

Esta es la gran tarea que la historia nos entrega. Para acometerla les convoco hoy, trabajadores de Chile. Solo unidos hombro a hombro, todos los que amamos esta Patria, los que creemos en ella, podremos romper el subdesarrollo y edificar la nueva sociedad socialista.

Vivimos un momento histórico. La gran transformación de las instituciones políticas de Chile. El instante en que suben al poder por la voluntad mayoritaria los partidos y movimientos portavoces de los sectores sociales mas negados.

Si nos detenemos a meditar un momento y miramos hacia atrás en nuestra historia, los chilenos estamos orgullosos de haber logrado imponernos por la vía política, triunfando por sobre la violencia. Esta es una noble tradición. Es una conquista imperecedera. En efecto, a lo largo de nuestro permanente combate por la liberación, de la lenta y dura lucha por la igualdad y por la justicia, hemos preferido resolver los conflictos sociales con los recursos de la persuasión, con la acción política.

“Por la razón o la fuerza….”

Rechazamos, nosotros los chilenos, en lo más profundo de nuestras conciencias, las luchas fratricidas. Pero sin renunciar jamás a reivindicar los Derechos del Pueblo.

Nuestro escudo lo dice: “Por la razón o la fuerza “. Pero dice primero por la razón.

Esta paz cívica, esta continuidad del proceso político,  no es la consecuencia fortuita de un azar. Es el resultado de nuestra estructura socioeconómica, de una  relación peculiar de las fuerzas sociales que nuestro país ha ido construyendo de acuerdo con la realidad de nuestro desarrollo.

Ya en nuestros primeros pasos como país soberano, la decisión de los ciudadanos de Chile y la habilidad de sus dirigentes nos permitieron evitar las guerras civiles.

Ya en 1945, Francisco Antonio Pinto, escribía al General Libertador José de san Martín Matorras: “Me parece que nosotros vamos a solucionar el problema de saber como ser republicanos y continuar hablando la lengua española”. Desde entonces, la estabilidad institucional de la República fue una de las más consistentes de Europa y América.

Esta tradición republicana y democrática llega así a formar parte de nuestra personalidad,  impregnando la conciencia colectiva de los chilenos.

El respeto a los demás, la tolerancia hacia el otro,  es uno  de los bienes culturales más significativos con que contamos.

Y,  cuando dentro de ésta continuidad institucional y en las normas políticas fundamentales surgen los antagonismos y las contradicciones entre las clases,  esto ocurre en forma esencialmente política, nunca nuestro pueblo ha roto esta línea histórica.

Las pocas quiebras institucionales fueron siempre determinadas por las clases dominantes. Fueron siempre los poderosos quienes desencadenaron la violencia, los que vertieron la sangre de chilenos interrumpiendo la normal evolución el país, así ocurrió cuando  el presidente Balmaceda Fernández consciente de sus deberes y defensor de los intereses nacionales, actuó con la dignidad y patriotismo que la posterioridad ha reconocido.

Las persecuciones contra los sindicatos, los estudiantes, los intelectuales y los partidos obreros,  son la respuesta violenta de quienes defienden privilegios. Sin embargo, el combate ininterrumpido de las clases populares organizadas ha logrado imponer progresivamente el reconocimiento de las libertades civiles y sociales, públicas e individuales.

Esta evolución particular de las instituciones en nuestro contexto estructural  es lo que ha hecho posible la emergencia de este momento histórico en que el pueblo asume la dirección política del país.

El pueblo en su lucha para superar el sistema capitalista que lo explota, llega a la Presidencia de la República integrados y fundidos en la Unidad Popular y en lo que constituye la manifestación más relevante de nuestra historia: la vigencia y respeto de los valores democráticos, el reconocimiento de la voluntad mayoritaria, sin renunciar a sus metas revolucionarias, las fuerzas populares han sabido ajustar su actuación a la realidad concreta de las estructuras chilenas, contemplando los reveces y los éxitos, no como derrotas o victorias definitivas, sino  como hitos en el duro y largo camino hacia la emancipación.

¡Venceremos¡

La historia de Chile es la respuesta continua y obstinada a gigantescos desafíos. Desafío de una naturaleza que es siempre necesario someter y, muchas veces, resistir, porque no entrega fácilmente su producto, y  porque a menudo golpea a los habitantes con inclemente dureza. Desafío de nuestra condición de ínsula,  delimitada por el hielo, el desierto, la montaña y la mar que hizo más difícil nuestra relación con el mundo.

Hoy es el tiempo  en que la persona a cruzado el umbral del macrocosmos, y empiezas a recorrer las magnitudes especiales en tanto que penetra la intimidad de la materia.

Hoy se nos vuelve a desafiar.

Porque este nuevo ciclo que ha comenzado el mundo coexiste con la ignorancia, el hambre y el dolor que aplastan – intolerablemente-,  a casi los dos tercios de la humanidad.

Existe, por lo tanto una  abismal contradicción entre lo que  la persona  contemporánea es y lo que potencialmente está a su alcance.

Y ésta no puede resolverse dialécticamente, sino mediante una nueva configuración de las relaciones entre  las personas, tanto en lo supranacional como en el seno de cada sociedad. Tal contradicción será resuelta por el socialismo.

En este marco se inscribe la tarea ambiciosa que hemos emprendido: ser dueños de nosotros mismos y de nuestro provenir.

La mar/el océano Pacífico.

La Nación chilena se abre hacia el Pacifico. La mar no será límite, sino ruta y fuente de riqueza.

La isla de Rapa Nui es el enclave que prolonga en su distante meridiano la presencia de Chile.  Debe erigirse en centro importante de investigación científica, pivote de las comunicaciones con Oceanía y Asia, base de resguardo de nuestra soberanía. Es deber actual, la integración definitiva de nuestro territorio para que sobre las islas australes, el Aysén y la Antártida tierras de potenciales apenas intuidas ejerza real soberanía.

El Sur.

A la explotación ganadera y del petróleo será menester sumar un conjunto de actividades productivas que permitan su expansión demográfica y tornen esas regiones en impulsoras decisivas de nuestro desarrollo.

El Norte.

Las zonas áridas,  vieja tierra de vieja minería,  que duerme bajo el signo de la mera extracción, deberán diversificarse. Rescataremos lo que hoy desperdiciamos de modo irracional.

Aproximaremos al ciudadano de Chile a sus montañas para recuperar, forestando el equilibrio ecológico perdido.

Hay urgencia de que el país conozca todo el espectro de sus posibilidades económicas: la ejecución integral de los catastros agrológico, mineral y marino hará posible  aumentar, en  escala portentosa, el flujo de los bienes que requiere nuestra expansión económica.

Para vencer el centralismo que ha marcado nuestra convivencia durante decenios,  hemos llevado  el gobierno  a otras provincias para hacer  de cada una de ellas la capital de Chile, aspirando a que mejores formas de organización económica, política y social, pongan al alcance del más lejano de nuestros compatriotas la vida ciudadana en plenitud.

El esfuerzo que supone la conquista inminente de este futuro exige el concurso de todos los hombres y mujeres del país, de sus  obreros manuales y de sus  intelectualidad, de sus organizaciones civiles y  de sus fuerzas armadas y carabineros.

Se ha abierto para Chile una etapa superior de su historia. Mas alla de las conmociones del diario acontecer, se vislumbra nuestra nueva sociedad. Yo tengo la absoluta confianza en la capacidad del pueblo para construirla.

A pesar de todos los obstáculos, pueblo y gobierno unidos venceremos.

El Poder Popular.

Pero, ¿Qué es Poder Popular?

Poder Popular significa que acabaremos con los pilares donde se afianzan la oligarquía empresarial/financiera/agrícola y las minorías que, desde siempre han  condenado a nuestro país al subdesarrollo.

Acabaremos con los monopolios, que entregan a unas  pocas docenas de familias el control de la economía.

Acabaremos con un sistema fiscal puesto al servicio del lucro, y que siempre ha grabado mas a los pobres que a los ricos, que ha concentrado el desarrollo nacional en manos de banqueros y su apetito de enriquecimiento insaciable.

Vamos a nacionalizar el crédito para ponerlo al servicio de la prosperidad nacional y popular.

Acabaremos con los latifundios, que siguen condenando a miles de campesinos a la sumisión, a la miseria,  impidiendo que el país obtenga de sus tierras todos los alimentos que necesitamos. Una auténtica reforma agraria hará esto posible.

Terminaremos con el proceso de  desnacionalización, cada vez mayor, de nuestras industrias y fuentes de trabajo, que nos somete  la explotación foránea.

Recuperaremos para Chile sus riquezas fundamentales, vamos a devolver a nuestro pueblo las grandes minas de cobre, de carbón, de hierro, de salitre, etc. Conseguirlo está en nuestras manos, en las manos de quienes ganan su vida con su trabajo y que están hoy en el centro del poder.

El resto del mundo podrá ser espectador de los cambios que se produzcan en nuestro país, pero los chilenos no podemos conformarnos con eso solamente, porque nosotros debemos  ser protagonistas de la transformación de la sociedad.

Es importante que cada uno de nosotros se compenetre de la responsabilidad común.

Es tarea esencial del Gobierno Popular o sea de cada uno de nosotros, repito, crear un Estado justo, capaz de dar el máximo de oportunidades a todos los que convivimos en nuestro territorio.

Yo se que esta palabra Estado infunde cierta aprehensión.

Se ha abusado mucho de ella, y en muchos casos se usa para desprestigiar un sistema social justo.

No le tengo miedo a la palabra “Estado”, porque dentro del Estado, en el Gobierno Popular, están ustedes, estamos todos. Juntos debemos perfeccionarlo, para hacerlo eficiente, moderno, revolucionario. Pero entiéndase bien que he dicho justo, y esto es precisamente lo que quiero recalcar.

Llamado a la Juventud

Justamente, en esta ocasión solemne, quiero hablar a los jóvenes: No seré yo, como rebelde estudiante del pasado, quien critique su impaciencia, pero tengo la obligación de llamarlos a serena reflexión. Tienen ustedes la hermosa edad en que el vigor físico y mental hacen posible prácticamente cualquier empresa. Tienen por eso el deber de dar impulso a nuestro avance.

Conviertan el anhelo en más trabajo, conviertan la esperanza en mas esfuerzo. Conviertan el impulso en realidad concreta.

La Lucha Social.

Miles y miles de jóvenes reclamaron un lugar en la lucha social. Ya lo tienen. Ha llegado el momento de que todos  los jóvenes se incorporen.

A los que aún están marginados de este proceso, les digo: Vengan, hay un lugar para cada uno en la construcción de la nueva sociedad socialista.

El Escapismo, la decadencia, la futilidad, las drogas, son el último recurso de muchachos que viven en países notoriamente opulentos, pero sin ninguna fortaleza moral. No es nuestro caso.

Sigan los mejores ejemplos.  Los que aquellos que lo dejan todo por construir un futuro mejor.

¿Cuál será nuestro vía, nuestro camino chileno de acción para triunfar sobre el subdesarrollo?

Nuestro camino será aquel construido a lo largo de nuestra experiencia, el consagrado por el pueblo en las elecciones,  el señalado en el programa de la Unidad Popular.

La Participación Popular

Se ha hablado mucho de la participación popular. Esta es la hora de que ella se haga efectiva. Cada habitante de Chile de cualquier edad, tiene una tarea que cumplir. En ella, se confundirá el interés personal con la generosa conducta del quehacer efectivo. No hay dinero suficiente en ningún Estado del mundo para atender todas las aspiraciones de sus componentes, si éstos no adquieren primero conciencia que juntos a los derechos están los deberes y que el éxito tiene  mas valor cuando ha surgido del propio esfuerzo.

Como culminación del desarrollo de la consciencia del Pueblo, surgirá espontáneamente el trabajo voluntario, el que ya ha sido propuesto por la juventud.

Con razón escriben en las murallas de Paris: “La Revolución se hace primero en las personas y después en las cosas”

El camino al Socialismo en Democracia.

Pluralismo y Libertad.

Chile reúne las condiciones fundamentales que, utilizadas con prudencia y flexibilidad, permitirán edificar la nueva sociedad socialista, basada  en la nueva economía. La Unidad Popular hace suyo este lema  no como una consigna sino como su vía natural.

Chile en su singularidad cuenta con las instituciones sociales y políticas necesarias para materializar la transición  del atraso  y de la dependencia, al desarrollo y a la autonomía, por la vía socialista. La Unidad Popular es constitutivamente el exponente de esta realidad.

Que nadie se llame a engaño. Los teóricos del marxismo nunca han pretendido, ni la historia demuestra que un partido único sea una necesidad en el proceso de transición hacia el socialismo.

Son circunstancias sociales, son vicisitudes políticas internas e  internacionales las que pueden conducir a esta situación:

La guerra civil cuando es impuesta al pueblo como única guía  a la emancipación, condena a la rigidez política.

La intervención foránea, en su afán de mantener a cualquier precio su dominación, hace autoritario el ejercicio del poder.

La miseria y el atraso generalizado dificultan el dinamismo de las instituciones políticas y el fortalecimiento de las organizaciones populares.

En la medida  en que Chile no se dan, o no den estos factores, nuestro país, a partir de sus tradiciones, dispondrá y creará< los mecanismos que, dentro del pluralismo apoyado en las grandes mayorías, hagan posible la transformación radical de nuestro sistema político. Este es el gran legado de nuestra historia. Y es también la promesa más generosa para nuestro futuro. De nosotros dependen que sea un día realidad.

Este hecho decisivo desafía a todos los chilenos, cualquiera sea sus  orientaciones ideológicas, a contribuir con su esfuerzo al desarrollo autónomo de nuestra patria. Como Presidente de la República, puedo afirmar, ante el recuerdo de quienes nos han precedido en la lucha y frente al futuro que nos ha de juzgar, que cada uno de mis actos será un esfuerzo para alcanzar la satisfacción de las aspiraciones populares dentro de nuestras tradiciones.

El triunfo popular marcó la madurez de la consciencia de un sector de nuestra ciudadanía. Necesitamos que esa consciencia se desarrolle aún más.  Ella  debe florecer en miles y miles de chilenos que  si bien no estuvieron junto a nosotros son una parte del proceso, están ahora resueltos a incorporarse a la gran tarea de edificar una nueva nación con una nueva moral

La Nueva Moral

Esta nueva moral, junto con el patriotismo y el sentido revolucionario, presidirán los actos de las mujeres y hombres de gobierno.

En el inicio de la jornada debo advertir que nuestra administración estará marcada por la absoluta responsabilidad, a tal punto que lejos de sentirnos los prisioneros de organismos controladores, les pediremos que operen como la consciencia constante para corregir los errores y para denunciar a los que abusen dentro o fuera del gobierno.

A cada uno de mis compatriotas que tienen sobre sus hombros una parte de la tarea para realizar, le digo que hago mía la frase del Comandante Fidel Castro Ruz: “En este gobierno se podrán meter los pies, pero jamás las manos”

Seré inflexible en custodiar la moralidad del régimen.

Nuestro programa de gobierno, refrendado por el pueblo, es muy explícito en que nuestra Democracia será tanto más real cuanto más popular, tanto más fortalecedora de las libertades humanas, cuanto más dirigida por el pueblo mismo.

El pueblo llega al control del Poder ejecutivo en un régimen presidencial para iniciar la construcción del socialismo en forma progresiva, a través de la lucha consciente y organizada en partidos y sindicatos libres.

Nuestro camino es el de la Libertad

Libertad para la expansión de las fuerzas productivas, rompiendo las cadenas que hasta ahora han sofocado nuestro desarrollo.

Libertad para que los chilenos que viven de su esfuerzo obtengan el control y la propiedad social de sus centros de trabajo.

Libertad para que cada ciudadano, de acuerdo con su consciencia y sus creencias, aporte su colaboración a la tarea colectiva.

El Libertador simón Bolívar Palacios y Blanco intuyó para nuestro país: “ si alguna república permanece largo tiempo en América,  me inclino a pensar que será la chilena. Jamás se ha extinguido allí el espíritu de la Libertad”

La vía chilena al socialismo

Nuestra vía chilena será también la de la Igualdad.

Igualdad para superar progresivamente la división entre chilenos que explotan y chilenos que son explotados.

Igualdad para que cada uno participe de la riqueza común de acuerdo con su trabajo y de modo suficiente para sus necesidades.

Igualdad para  terminar  con las enormes diferencias de  remuneraciones por las mismas actividades laborales.

La Igualdad es imprescindible para  reconocer  a toda persona  su dignidad y el respeto que debe exigir.

Dentro de éstas directrices, fieles a estos  principios, avanzaremos hacia la construcción de un nuevo sistema.

La nueva economía que edificaremos tiene como objetivo rescatar los recursos de Chile para el pueblo chileno. Así, como los monopolios serán expropiados porque lo exige el interés superior del país. Por la misma razón aseguramos totales garantías para las empresas medianas y pequeñas que contarán  con la íntegra colaboración del Estado para el buen desarrollo de sus actividades.

El Gobierno Popular tiene ya elaborados  los proyectos de ley  que permitirán el cumplimiento del programa.

Los trabajadores, obreros, empleados, técnicos, profesionales e intelectuales tendrán la dirección económica del país y también la dirección política.

Por primera vez en nuestra historia, cuatro obreros forman parte del gobierno como ministros de Estado.

Solo  avanzando por esta vía de transformaciones esenciales en el sistema económico y en el sistema político nos acercaremos cada mas al ideal que orienta nuestra acción.

Una Nueva Sociedad socialista.

Crear una Nueva Sociedad Socialista en que las personas puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin que ello signifique la explotación de otros individuos.

Crear una Nueva Sociedad Socialista que asegure a cada familia, a cada hombre o mujer, a cada joven y a cada niño: derechos, seguridades, libertades y esperanzas.  Que a todos infunda un hondo sentimiento de que están siendo llamados a construir la Nueva Patria Socialista, que será también la construcción de vidas más bellas , más prosperas, más dignas y más libres para ellos mismos.

Crear una Nueva Sociedad Socialista capaz de progreso continuando en lo material en lo técnico y en lo científico. Y también capaz de asegurar a sus intelectuales y sus artistas las condiciones para expresar en sus obras un verdadero renacer cultural.

Crear una Nueva Sociedad Socialista capaz de convivir con todos los pueblos: de convivir con las naciones avanzadas, cuya experiencia puede ser de grande utilidad en nuestro esfuerzo de auto superación.

Crear, en fin, una Nueva Sociedad Socialista capaz de convivir con las acciones dependientes de todas las latitudes, hacia las cuales volcar nuestra solidaridad fraternal.

Palabras finales a las delegaciones extranjeras. A ustedes formulo una petición: lleven a sus patrias esa imagen del Chile que es, y ésta segura esperanza del Chile que será.

Digan que aquí la historia experimenta un nuevo giro

Que aquí un pueblo entero alcanzó a tomar en sus manos la dirección de su destino para caminar por la vía democrática hacia el socialismo.

Este Chile que empieza a renovarse, este Chile en primavera y en fiesta siente como una de sus aspiraciones más hondas, el deseo de que cada persona del mundo sienta en nosotros a su hermano”.

Así reflexionó el Dr. Salvador Allende Gossens Presidente Constitucional de la República de Chile

Con esperanza y memoria, este recordatorio elaborado en sendos encuentros de los CNUB/PSCH de Berlín, República Democrática alemana y México por los camaradas: Alejandro Chelén Rojas, Pedro Vuskovic Bravo, Víctor Barberis Yori, Belarmino Elgueta Beker, Luis Inostroza Fernández y Hugo Moreno Peralta fue enviado a Chile a los camaradas Felipe J. Suárez, Coordinador General CNUB/PSCH y Patricio Quiroga Zamora.

Este documento fue traducido al alemán, francés, ruso e inglés por la Sra. Gerda Böttcher, directora de la Revista Latinoamérica Un Pueblo Continente. Berlín, República Democrática Alemana, 11 de Septiembre de 1979.

Post Scriptum:

Con la seguridad que la historia la hacen los pueblos libres, dignos, soberanos y solidarios luchando por sus ideales libertarios, construyendo futuro, hoy 19 de Abril del 2022, como cada día reiteramos nuestro compromiso por recuperar nuestra Patria, la Patria del general Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme, del Toqui Lautaro libertador del Pueblo Mapuche, del Compañero Presidente Dr. Salvador Allende Gossens, de la profesora Gabriela Mistral, del poeta del amor y la esperanza Pablo Neruda y de nuestro Partido Socialista de Chile, para abrir las grandes alamedas por donde pase el ser humano, para construir la Patria socialista sin  depredadores de las riquezas naturales de propiedad del soberano Pueblo Chileno y de saqueadores de las arcas fiscales.

La militancia socialista marxista chilena suele deparar hondas satisfacciones, tiene una exigencia básica, no se puede actuar a medias. Es preciso darse por entero, consagrarse sin reservas, algo así como una reviviscencia de la alternativa hamletiana, Ser o no ser socialista marxista, porque “ los caminos intermedios,  socialdemócratas, entre otros,  corresponden a la antesala de la traición”…


Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que, por falta de educación pública, de calidad y gratuita y de ideales no han sabido amarlo como patria, de todos los parásitos oligarcas mercachifles sofofos y su testaferra clase burguesa politicastra/castrense corruptas que han sobrevivido de ella, sin trabajar por y para ella.

Quien vive y lucha por ideales no puede servir a ninguna mediocracia.  Los tránsfugas de la moral ajenos a la sociedad en que sobreviven no pueden concebirlo. Solo el ser humano digno y libre puede tener una Patria

Prof. Moreno Peralta / IWA

Secretario Ejecutivo Addhee. Ong

Subrayado e interpolado es nuestro

 

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