Candidata a senadora Fabiola Campillai Rojas: desde la infame agresión al anhelo de un cambio social, económico y político.

Candidata a senadora Fabiola Campillai Rojas: desde la infame agresión al anhelo de un cambio social, económico y político.

La noche del 26 de noviembre del 2019 iba a tomar un bus para dirigirse a la fábrica y en un segundo su vida cambió para siempre, no solo porque el impacto en su cabeza de una bomba lacrimógena la dejó ciega, sino debido a que ese día nació una dirigenta social que se proyecta decididamente en la lucha popular.

Aquel día Ana María Campillai Rojas sintió un fuerte ruido, vio humo y horrorizada observó a su hermana sangrando por la frente, tirada en el piso. Uno de sus ojos le colgaba y de inmediato se dio cuenta de la gravedad y furiosa increpó a los carabineros que se encontraban a unos 50 metros. “Paco culiao, ya te mandaste el cagazo, ayúdame que mi hermana se muere”. Por respuesta recibió otra bomba que afortunadamente no las lastimó y, en el suelo, Fabiola se revolvía semiinconsciente. Ya no iría a trabajar a la fábrica, porque comenzaba el periplo para salvarle la vida. Con la ayuda de vecinos logró llegar al Hospital Barros Luco en donde fue estabilizada y luego trasladada al IST, el Instituto de Seguridad del Trabajo, recinto desde el que la derivaron a la Clínica Láser ubicado en la comuna de Las Condes. Herida había recorrido varios kilómetros por las calles de Santiago, desde San Bernardo al barrio alto, pero no se pudo sanar lo irremediable, iba a quedar ciega de por vida. Volvió al IST y fue sometida a largas operaciones, una de las más complejas perseguía aminorar el daño cerebral, pero todas ellas solamente fueron reparadoras, no se pudo hacer más.

El capitán Patricio Maturana Ojeda, de la 14a Comisaría de San Bernardo, fue dado de baja en agosto del 2020. Según la Fiscalía, disparó tres veces y directo a las personas. Fabiola Campillai Rojas entonces tenía 36 años y era una trabajadora de Carozzi y, a pesar de sentirse interpretada por las demandas surgidas en la protesta social, no participaba de las marchas. Su vida se concentraba en las actividades laborales, integraba el cuerpo de bomberos de la empresa y también era futbolista de una liga femenina de la compañía. Hoy no puede ver y perdió el sentido del gusto y del olfato.

El capitán Patricio Maturana Ojeda, está procesado como autor de la criminal agresión, pertenecía a la 14a Comisaría de San Bernardo y fue dado de baja en agosto del 2020. En la noche del 26 de noviembre del 2019 disparó en tres oportunidades y, según la Fiscalía, de frente y directo a las personas sin realizar una parábola en momentos en que no existía impedimento para la circulación de transeúntes o vehículos, ni peligro para la vida o seguridad de las personas que dicho día se encontraban en la escena de los hechos. El rescate de imágenes de las cámaras institucionales como de grabaciones, han permitido conocer comentarios posteriores entre la tropa, destacando la frase: “se la pitió el Matu”.

Víctima de la represión policial, la  luchadora social Fabiola Campillai Rojas, actualmente de 38 años, es una obrera de la industria del alimento que participaba con gran entusiasmo en la compañía de bomberos y en actividades deportivas de la fábrica Carozzi. Vive en la población Cinco Pinos de San Bernardo y es madre de tres hijos, dos niñas y un niño, trabajaba en turnos nocturnos, por ello, a las 20,30 aproximadamente, se dirigía a laborar de manera rutinaria, como lo había hecho durante los últimos años.

Decidió proyectar su experiencia hacia la lucha social por entero y hoy ha adquirido un liderazgo que se nutre de ideas sencillas pero sentidas por la mayoría del pueblo al que pertenece. Una trabajadora y pobladora cuya tragedia se diluye en la decisión y valentía de afrontarla como parte de una etapa de su vida y que la inserta de lleno en la lucha colectiva por un mañana mejor. No redujo su vida a la victimización sino que la pone al servicio de una causa que la hermana con las y los que luchan por un país más justo.

Resolvió incursionar en la lucha política adhiriendo a un proyecto aún en construcción, pero que tiene bases sólidas que surgen de las movilizaciones populares masificadas desde el 18 de octubre del 2019. En declaraciones señaló que “la Protesta Social respondió a las profundas heridas de todo un pueblo, producto del sistema neoliberal que nos domina. Por eso, no basta con cambiar una ley, debemos cambiar el sistema”. Una aseveración que va más allá de lo políticamente correcto y que apunta al centro de la definición que hoy cruza a toda la sociedad chilena y al proceso político que se desarrolla en el país.

Asimismo, con gran seguridad indica a la Agencia EFE:

“Los derechos humanos son lo primero, no solo por lo que me pasó a mí, sino por las violaciones sistemáticas que se han dado desde 1973. La gente, de alguna manera, sigue siendo violentada por el sistema capitalista salvaje. También queremos justicia para todos, no puede ser que casos como el mío se demoren años. Si yo tuviera dinero, mi caso ya se habría juzgado. También vamos a pelear por la vida digna, los derechos de las mujeres y el derecho a la salud. Vivimos en poblaciones, sabemos lo que necesita la gente”.

Y para que no existan dudas de la proyección de sus claras y contundentes opiniones remarca con énfasis: “Comparto con miles de personas el no sentirme representada con ninguna candidatura presidencial. Creo que esto se debe a que el 18 de octubre de 2019 nos mostró las necesidades postergadas de un pueblo, pero ninguna candidatura ha sido capaz de recogerlas”. Una clara demostración de lo diferente que son las cosas cuando el pueblo se decide.

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