Chile: Triunfo del rechazo, un balance de la derrota y cómo creemos debe seguir la lucha

Chile: Triunfo del rechazo, un balance de la derrota y cómo creemos debe seguir la lucha

La mayoría del país (62%) decidió rechazar la nueva propuesta constitucional, contra sólo un 37% que votó aprobar. Un resultado que golpeó a un amplio sector de compañeros y compañeras, que han sido lo mejor de la lucha de la Rebelión Popular del 18 de octubre 2019 hasta hoy. La confusión impera, porque no cabe ninguna duda de que ayer ganaron los grandes empresarios, la derecha y el pinochetismo más recalcitrante. Entendemos y compartimos la decepción de cientos de miles.

Hoy hay una tarea fundamental: entender qué pasó, las verdaderas razones de la derrota y cuáles serán sus consecuencias para el pueblo y la clase obrera. La vieja y nefasta tradición de culpar al pueblo por “ignorante y facho”, de nada nos sirve. Ahora más que nunca debemos fortalecernos con las conclusiones correctas para retomar la lucha, porque sigue siendo urgente.

Las verdaderas razones de la derrota electoral

Parece absolutamente contradictorio que el mismo pueblo que encabezó una de las rebeliones populares más importante del último tiempo, que votó con un 80% por cambiar la constitución, que hizo ganar en mayoría a candidates independientes para la convención, use ahora esa mayoría para negarse a cambiar la constitución. Pero no lo es.

Esta derrota comenzó a gestarse el 15 de noviembre de 2019, cuando la derecha, la ex concertación y el Frente Amplio, firmaron el Acuerdo por la Paz para salvar al gobierno de Piñera, y desviar la fuerza de la movilización al institucional camino de un proceso constituyente absolutamente condicionado por el empresariado, para que no fuese ni libre ni soberano. No sólo eso, sino que ese acuerdo permitió golpear a los más combativo de la movilización, transformándolos en presos y presas políticas, o reprimiéndolos brutalmente, garantizándole impunidad a Carabineros para esta tarea. Y así fue hasta hoy.

Con el 80% de apruebo en el primer plebiscito, y con una mayoritaria votación a las y los independientes, la clase trabajadora y el pueblo creyó constituir una institución que se opusiera a los corruptos de siempre, pero eso no ocurrió. Por eso luego vino la decepción y la ruptura de millones con el proceso constituyente.  La convención constitucional dejó gobernar tranquilamente a Piñera, nada hizo frente a la pérdida de puestos de trabajo y el crecimiento de la pobreza, nada hizo por las y los presos políticos o contra milicos y pacos que reprimieron. Fue otro parlamento más, alejado totalmente de las demandas inmediatas de quienes habían protagonizado la rebelión popular, tal como querían la derecha, la ex concertación y los que hoy componen el actual gobierno.

En esa misma convención constitucional, y tras bambalinas, la mayoría de los “independientes” cedió el control a los partidos, que dejaron fuera del nuevo texto constitucional demandas tan importantes como la nacionalización de las riquezas naturales. Entre forcejeos y maniobras, se dio a luz a una nueva constitución que, aunque con avances democráticos, dejó intacto el modelo económico capitalista que ha causado la desigualdad profunda en el país. Por esto el entusiasmo popular con la nueva propuesta se mostró en los apruebazos pero no despertó la simpatía obrera y popular, y cundió la confusión frente a una propuesta que no tomaba las principales demandas por las que salimos a las calles.

Por su parte, otra decepción preparaba el escenario de ayer. La llegada del nuevo gobierno, con el Partido Comunista y el Frente Amplio a la cabeza, ha sido una gran decepción para millones. Frente a la profunda crisis económica que vivimos millones de familias trabajadoras, Boric y su gobierno se niegan a las medidas más básicas para evitar el descalabro. Nada hace ante la inflación, nada hace contra los sueldos de miseria, niega toda ayuda estatal directa y deja intacto los beneficios de los grandes empresarios. Lo que sí ha entregado, a manos llenas, es represión contra el pueblo Mapuche y chileno, y un sinfín de promesas vacías. Por eso millones usaron el voto del plebiscito para castigar a este gobierno.

Más criminal aún fue su actuar en la campaña. Mientras miles trataban de enfrentar, con escuálidos recursos, al pinochetismo del rechazo, Boric y sus partidos firmaron con febril apuro un acuerdo para reformar la nueva constitución en beneficio del empresariado. ¡Negociaba, descaradamente y públicamente, la nueva constitución con el rechazo!, sosteniendo que había que hacer una “constitución de todos”.

Ni que decir de las direcciones de las principales organizaciones sindicales, estudiantiles y populares del país, dirigidas por estos mismos partidos, y que han cumplido un papel nefasto en aumentar la desilusión. La CUT que nada ha hecho por las familias trabajadoras en estos duros momentos, o el Colegio de Profesores, que sólo se limita a palabras de buena crianza para exigir demandas, la CONFECH que lleva años ausente y ahora está totalmente sometida al nuevo gobierno contra el estudiantado, apenas hicieron campaña. Preguntamos: ¿Cuántos actos, y actividades, convocaron con trabajadoras y trabajadores, con el estudiantado, estas organizaciones?

La campaña de la derecha y el rechazo, el veneno de las mentiras y el miedo, recorrió tranquilamente las brechas de desilusión abiertas por quienes hoy dirigen el gobierno, que encabezaron el apruebo, que negociaron con la derecha en la convención, y que durante la rebelión popular salvaron a Piñera. Esta es su derrota. Millones de trabajadores y trabajadoras, estudiantes, mujeres, disidencias y hermanas y hermanos de pueblos originarios, votaron expresando esta confusión, o directamente castigando las medias tintas y los engaños de este gobierno que prometió cambiar las cosas.

Cabe, sin embargo, agregar otro punto no menos importante. Apruebo Dignidad y los viejos partidos han logrado conducir todo el proceso político hasta hoy, porque no hemos logrado construir una alternativa política para les las y los millones que luchamos durante la rebelión popular. Que luche contra la inflación y los sueldos de miseria, por las demandas más sentidas por la clase trabajadora y el pueblo, o que nos permitiera (en su momento) enfrentar las maniobras y engaños en la convención, así como haber empujado un apruebo contra la constitución de Pinochet. Sin esa dirección, como ha quedado claro, todo esfuerzo puede ser en vano.

Usaran esta derrota para seguir atacando al pueblo y la clase trabajadora

Hoy el triunfo del rechazo le permite seguir empujando a la derecha a un gobierno que ya tendió todos los puentes con los jefes del pinochetismo. No tocando a Piñera ni a los oficiales que impusieron el terror en la rebelión popular, militarizando Wallmapu y reprimiendo movilizaciones, y sobre todo comprometiéndose a un acuerdo nacional para construir la “constitución de todos”. Eso fue, es y será, el gobierno de Boric el PC y el FA.

Ni bien ganaron, y en medio de pequeñas celebraciones que no entusiasmaron a sus propios votantes, los dirigentes del rechazo salieron a tomar la propuesta hecha por el mismo Boric. Ambos bandos, hace mucho tiempo, habían acordado, de espaldas al pueblo, que cualquiera de las dos opciones que gane, debía conducir a un nuevo camino de reformas, pero ahora dirigida totalmente por el corrupto parlamento.

¡Un nuevo proceso constituyente! Les prometió Boric, ¡Hay que hacerle cambios a la constitución del 80’! responde la derecha. Ambos bandos saben que necesitan seguir alimentando las esperanzas en que los cambios “responsables” sólo los pueden dar ellos mismos, encerrados en el congreso. Y para eso se proponen instalar un escenario de reformas que tranquilicen a millones de familias trabajadoras que ven caer su nivel de vida a diario, producto de la catástrofe económica. El caldo de cultivo del descontento social crece, y el coyuntural triunfo del rechazo no les hace olvidar esta situación.

Tome el nombre que sea, lo que quieren es un nuevo acuerdo nacional para liquidar cualquier vestigio de la rebelión popular de 2019, y seguir descargando el peso de la catástrofe económica sobre las espaldas del pueblo trabajador. Por eso es urgente sacar las conclusiones sobre la derrota del apruebo este 4 de septiembre, y ordenar nuestras filas para enfrentar nuevos ataques de este gobierno y sus aliados de la oposición de derecha.

Debemos enfrentarlos a todos

¿Entonces por qué era importante aprobar? Porque el triunfo del rechazo fortalecería, y así lo hizo, a los sectores más reaccionarios del país. Así lo entendimos miles que nos volcamos a los principales actos, o a empujar con nuestras propias fuerzas la campaña. Quienes no sólo buscamos el voto, denunciamos las maniobras del gobierno de Boric, impulsamos llamados a luchar contra la inflación y los sueldos de miseria, y a solidarizar activamente con todas las luchas.

Por esto es fundamental fortalecer esa unidad que se dio entre quienes impulsamos en las calles la lucha contra el pinochetismo y el rechazo. Su triunfo electoral sólo significa más sufrimiento para millones de familias trabajadoras producto de la crisis económica que nos obligan a pagar, mientras los ricos son cada día más ricos.

Necesitamos reagruparnos, unificar luchas, abrir diálogos fraternos, actuar juntes juntas y juntos contra todos quienes quieren usar el triunfo del rechazo para seguir golpeando a la clase trabajadora y el pueblo. Ya vendrán tiempos para lamentarse por la derrota recién pasada, hoy son tiempos de retomar los caminos abiertos por la Rebelión Popular del 18 de octubre del 2019.

Por un plan de lucha nacional contra la inflación y los sueldos de miseria.

Contra la militarización de Wallmapu, la represión, y por la libertad de nuestras y nuestros presos.

Contra las negociaciones entre el rechazo y el gobierno de Boric para imponer un falso proceso constituyente, dirigido por los corruptos de siempre.

A unirnos en la lucha, a retomar las calles, a construir juntes juntas y juntos una alternativa política para les las y los que luchamos.

Para que gobiernen les las y los trabajadores y los pueblos en Chile y el mundo.

5 de setiembre de 2022

Comité Ejecutivo MST

Sección chilena de la Unión Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta internacional (UIT-CI)

Chile: Triunfo del rechazo, un balance de la derrota y cómo creemos debe seguir la lucha – Uit-Ci





Réquiem para la izquierda Latinoamericana, el partido comunista y el partido socialista transmutados al “centro”: ¡hijos de Bizancio, el “centro” no existe!.

Prolegómenos:

  • Después de la caída del sistema stalinista soviético, “comunista” para los zafios epígonos del sistema capitalista salvaje: según la ciencia marxista el comunismo corresponde a la etapa superior de la sociedad sin clases.
  • “El centro no existe”, constituye una aberración científica, un error epistemológico, según el Prof. F. Stiglitz, “se gobierna en un país, pero la gente vive en otro”…
  • “Socialismo marxista o barbarie capitalista, un dilema aun no resuelto”…
  • El movimiento social Revolucionario Popular del Pueblo Francés: la razón rebelde del ser humano como derecho natural, fue traicionado.

El cinco de mayo de 1789, el Movimiento Social Popular Revolucionario francés es traicionado por una taifa de burgueses liberales quienes al grito somos libres, viva la libertad, viva el liberalismo, dejar hacer dejar pasar, controla la convención, asesina a los dirigentes/ideólogos del Movimiento Popular Revolucionario francés o lo frivoliza, en este último caso, el del genial maestro Jean Jacques Rousseau.

El Dr. Marat días antes de ser asesinado denuncio “la Magnífica Revolución Francesa “la aurora de la Humanidad,” con su Libertad, Igualdad y Fraternidad solo beneficia a los dueños de la Celestina Universal, la oligarquía empresarial, feudal, financiera agiotista”…

La muerte del sistema monárquico absolutista feudal financiado por la clase de mercachifles dueños de la Celestina Universal, abre paso al nuevo sistema capitalista con su testaferra la clase liberal/burguesa con un democratismo, es decir, “una democracia en la medida de lo posible” por y para la clase empresarial financiera agiotista/agrícola monopolista, el 1%, la democracia de una minoría, con la marginación/la mayoría del género humano. Este modelo de sociedad capitalista dividida en pobres/la mayoría y ricos/sibarita/la minoría, en explotados y explotadores, la libertad, la igualdad proclamadas por los colonos mentales epígonos burgueses, no paso de ser derechos formales, buenos para los dueños de la Celestina Universal que permiten su ejercicio y una burla cruel para los marginados, especialmente para la Clase Trabajadora.

Como colofón, la libertad, la igualdad y la fraternidad, las banderas del Movimiento Popular Revolucionario del Pueblo Francés que dieron vida a la Gloriosa Aurora, la clase burguesa politicastra/castrense testaferra de la oligarquía empresarial/financiera agiotista/ agrícola monopolista las transformo en estereotipos comerciales, chovinistas, independentistas, etc., son ficciones que les halagan, sin redimirlos. La pérdida de la dignidad del individuo se inicia cuando abren los ojos a la prebenda, las coimas, la corrupción que estremece su estomago, nubla su vanidad, inclinándose rastreramente ante las manos del mercachifle, dueño de la celestina universal que hoy le otorga el favor económico y mañana le maneja la rienda…

“Réquiem para la izquierda Latinoamericana”, ¡No!: réquiem para la socialdemocracia y la democracia cristiana, dos cadáveres putrefactos:

Estas taifas centristas afirman: “Nuevo orden mundial del sistema capitalista. El mundo cambio y nosotros nos adaptamos”. Con el imperio Romano para la masa enajenada, pan y vino. Con el nuevo orden mundial: política bajuna por la telebasura/internet, con mucho peloteo, drogas, rock and roll, depravación, violencia, criminalidad, prostitución infantil y juvenil, pornografía, al por mayor, etc., La alegría ya viene.

En esta patética realidad latinoamericana, con un par de excepciones de la regla, el líder centrista del presidente del Chile virtual afirmo: “Nosotros no gobernamos para los partidos políticos”. Nadie lo duda, gobiernan por y para la clase oligarca empresarial, financiera agiotista/agrícola monopolista, la sofofa en especial, ¡A confesión de parte, relevo de pruebas!, la clase burguesa, centrista, socialdemócrata y demócrata cristiana, defensora del estatus quo, que significa sobrevivir en un continente dependiente y subordinado a los intereses del sistema capitalista salvaje impuesto por el club de Bilderberg, la tiranía mas despótica, perversa, desalmada e inmoral de los plutócratas empresarios dueños de la celestina universal significa tener que administrar la catástrofe económica y política por décadas, que tiene como nombre la deuda externa y como apellido el subdesarrollo

Como colofón, este status quo significa profundizar la explotación, la masificación, enajenación de las gentes. Estos se consigue con la indigencia educacional/cultural y los medios mediáticos de (in)comunicación globalizados, especialmente la telebasura/internet.

Como colofón basta ya de eufemismos.

La única alternativa popular revolucionaria pasa por el movimiento social popular revolucionario de los Pueblos Latinoamericanos, asumiendo el legado del general libertador Simón Bolívar Palacios y Blanco: una convergencia histórica, -unidad en la diversidad, disgregados por larga data por la incomunicación, y la acción de la oligarquía empresarial oligarca y su testaferra la clase burguesa politicastra/castrense corrupta, esta posibilidad histórica, este ideal común, esta esperanza, lo convertirán en realidad, la lucha de los Pueblos Latinoamericanos, su Clase Trabajadora, su juventud, porque la historia la hacen los pueblos.

Con esperanza y memoria.

Prof. Moreno Peralta/IWA

Secretario Ejecutivo ADDHEE.ONG

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