DE VENEZUELA, EL ACAPARAMIENTO Y EL FEMINISMO.

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No me caben dudas de que el texto escrito por la Señora Sylvia Ubal tiene las más buenas intenciones, los principios que propugnan, siguiendo el legado del Comandante Hugo Chávez Frías nos recuerda que los y las enemigos de la clase se encuentran entre nosotros y que nuestro trabajo es combatirlos para preservar lo que con sacrificio se logró en 15 años de revolución.

La Señora Ubal nos da cuenta de la situación por la que está pasando la gran patria bolivariana  y nos dice “debemos luchar con la inflación, la falta de insumos y por sobre todas las cosas la nueva modalidad de comprar (las colas), la escasez de algunos productos esenciales para la dieta del venezolano, es en buena parte inducida por los enemigos de la patria bolivariana”. Hace el trabajo, incluso, de construir una lista enumerando a los que confabulan –con y sin intención- a la escasez que se vive en Venezuela, entre los que se encuentran: Los “jefes de familia” y otros ciudadanos que acaparan por miedo a la escasez, sin caer en cuenta que están contribuyendo a más escasez; ciudadanos y comerciantes que con fines mercantilistas compran más de lo que necesitan, para revender en sus barriadas, encareciendo y contribuyendo a la escasez y la inflación; y finalmente, los grupos económicos que acaparan para crear escasez ficticia y luego especular para generar un aumento de precios con intencionalidad político-partidista para desquiciar la economía con productos que incluso son subvencionados por el Estado en un 80%, además del contrabando que se genera a partir de estos.

Hasta ahí todo bien, ¿el problema?, podemos partir desde el título: “Odisea de una AMA DE CASA en tiempo de crisis”: Señora Ubal, ningún problema con que Usted sea un ama de casa, ¿pero es el único lugar desde el que se plantea?, ¿desde el que se construye actor político?, ¿sujeto social? Las mujeres durante años, hemos sido presa de la reproducción de los esquemas del patriarcado, invisibilizandonos históricamente como sujetos políticos, más allá, incluso, de ser la “compañera” de algún luchador social.  Seguimos reproduciendo el lugar y la institución de la “familia” como eje normalizador, como institución represora, el papel de madre como forma de desarrollo femenino, como el fin último de una mujer decente, de una señorita como corresponde.

No hemos visto, no hemos reflexionado lo suficiente sobre lo que significa ser “Ama de casa”, ser asesora doméstica, cocinera, parvularia, profesora y hasta amante no remunerada. Ama de una casa, porque durante siglos el lugar que se le destina a la mujer ha sido el espacio privado, el lugar doméstico, imponer el orden en el emplazamiento físico y moral donde el hombre viene a descansar de los problemas del espacio político y público que controla a sus anchas.

Ese es el lugar desde el que la Señora Ubal se plantea, habla de las “amas de casa” como si pudiesen formar un Sindicato, una agrupación, de la familia que tiene que vivir con un salario unitario, no se plantea como individua, como mujer, como parte de un núcleo donde todos debiéramos tener la misma importancia, no buscando un lugar en ellos.

El feminismo también es de clase, porque nuestro devenir sujeto se construye desde la plataforma de individuas jerarquizadas negativamente no solo como pueblo oprimido, sino además como género pisoteado por un sistema que solo nos ve como madres, prostitutas o amas de casa. Por todo el demás análisis a la situación venezolana, Señora Ubal, muchas gracias.

Lic. Yirsela Peirano Cofré.

Asistente ADDHEE.ONG

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