La Unión Europea ahora ve a China como un rival, reconoce el beneficio de la energía barata de Rusia y considera a los Estados Unidos un aliado: ¡Un colono mental del imperialismo yanqui! Joe Biden.

La Unión Europea ahora ve a China como un rival, reconoce el beneficio de la energía barata de Rusia y considera a los Estados Unidos un aliado: ¡Un colono mental del imperialismo yanqui! Joe Biden.

Por Tulio Ribeiro

Perdiendo eficiencia económica y envuelto en un interminable conflicto con Rusia a través de Ucrania, la Unión Europea tiene la intención de reconsiderar sus relaciones con China en la dirección de su mayor endurecimiento.

Como lo demuestran numerosas filtraciones de un documento interno del Servicio Europeo de Acción Exterior, en la cumbre del 20 y 21 de octubre, los líderes de la Unión Europea discutirán la idea de considerar a Beijing principalmente como un rival y competidor, se pronunciarán a favor de una mayor reducción de la dependencia de él, y una mayor presión sobre la República Popular China en Taiwán. Así, la Unión Europea, de hecho, está casi completamente detrás de los Estados Unidos en una confrontación a gran escala con la segunda economía más grande del mundo.

A partir de 2019, las relaciones de la Unión Europea con China se han construido según la triple fórmula “socio – competidor – rival”. En 2022, cada vez más políticos europeos comenzaron a pronunciarse a favor de repensar este enfoque y considerar a Beijing principalmente como un competidor y rival, y ya como un socio residual. Y, a juzgar por todo, esta actitud se ha convertido recientemente en la corriente política principal en Europa.

En Bruselas, del 20 al 21 de octubre, según ha anunciado el jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, tendrá lugar «un debate estratégico sobre China y un intercambio de puntos de vista sobre cómo queremos construir esta relación crucial en el futuro», el 17 de octubre, en Luxemburgo, tuvo lugar una reunión previa a la cumbre de los Ministros de Asuntos Exteriores de los países miembros de la asociación.

De manera concluyente, sobre la base de sus resultados, el ‘Servicio Europeo de Acción Exterior’ preparó un documento general, cuyas filtraciones fueron ampliamente reportadas en los medios europeos. La esencia general de las recomendaciones a los líderes de la Unión Europea tras las discusiones de los jefes de las agencias de Asuntos Exteriores se redujo a la necesidad de endurecer el enfoque de interacción con la República Popular China, percibir a este país principalmente como un competidor en todos los frentes y reducir la dependencia de la Unión Europea.

«China se ha convertido en un competidor global aún más fuerte para la Unión Europea, Estados Unidos, y también para otros socios de ideas afines. Las actividades y posiciones de China en organizaciones multilaterales son un ejemplo de su determinación de promover sistemáticamente una visión alternativa del orden mundial». Estos se presentan solo como un pequeño conjunto de postulados de un documento interno de la Unión Europea que llegó a la prensa.

Todavía se destaca una de las disposiciones del documento que abordó el tema de Ucrania. Se instó a los líderes de la Unión Europea a no dejarse engañar por la postura oficialmente neutral de Beijing sobre el conflicto. “Si bien China parece haberse desviado un poco de los objetivos de Rusia en Ucrania últimamente (…) la relación bilateral entre China y Rusia es claramente una sólida asociación estratégica basada en apoyar los intereses fundamentales de cada uno en lugar de ignorarla”, señalaron los autores.

La actitud de revisar los puntos de vista de la Unión Europea sobre las relaciones con la República Popular China se produce en el contexto de un endurecimiento de la política hacia China por parte de los Estados. El 12 de octubre, el presidente de los Estados Unidos ,Joe Biden, firmó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional, que dice en blanco y negro: «La República Popular China es el único competidor peligroso que intenta cambiar el orden internacional, utilizando todo el poder económico, diplomático, militar y tecnológico para lograr esta meta».

En el pasado reciente, la administración Biden impuso una prohibición sobre el suministro de chips fabricados en Estados Unidos a los chinos, incluidos los producidos fuera de Estados Unidos utilizando tecnologías estadounidenses. En una realidad que China consume alrededor de las tres cuartas partes de todos los semiconductores vendidos en el mundo, produciendo solo alrededor del 15 por ciento de la producción mundial total, esta medida afectará la segunda economía mundial. Al mismo tiempo, las consecuencias negativas de la ley de los Estados Unidos ,según los expertos, las sentirán alrededor del 80 por ciento de las empresas de alta tecnología del mundo, incluidos los principales fabricantes de semiconductores de los Estados Unidos.

En este contexto, siguiendo a Estados Unidos, Europa parece haber decidido deliberadamente pisar el mismo rastrillo. El 12 de octubre, hablando con los embajadores de la Unión Europea en Bruselas, el jefe/colono mental de política exterior de la UE, Josep Borrell, reconoció que «gran parte de la prosperidad [de Europa] se basa en la energía barata procedente de Rusia… y el acceso al gran mercado chino para la transferencia de tecnología para inversión, para bienes baratos”.

Pero este es “un mundo que ya no existe”, lo que significa que, según Borrell, Europa debe reducir su dependencia del suministro de materias primas, bienes y tecnologías de China, especialmente dada la vulnerabilidad existente de la Unión Europea frente al suministro energético ruso.

¿Por qué los rusos están luchando en Ucrania?

Por: Ramón Rodríguez Montero

El costo de los combustibles y energía en general y los servicios públicos aumentaron, y con ello dispararon la inflación, provocando cambios inocultables en el mundo.

El 24 de febrero de este año, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia lanzaron una operación militar especial en el territorio de Ucrania, donde los Estados Unidos y sus aliados instalaron colonos mentales y financiaron laboratorios para realizar la guerra bacteriológica contra Rusia y además, proporcionan ayuda militar a este país para atacar objetivos civiles, pareciera que buscando una escalada del conflicto en curso, lo que aumenta la posibilidad de que los grupos terroristas internacionales adquieran estas armas ucranianas.

Además, las sanciones contra Rusia también perjudican a los países lejanos a la zona del conflicto pues también viven los efectos de la crisis alimentaria provocada por Washington y sus colonos mentales, paralelamente, el costo de los combustibles y energía en general y los servicios públicos aumentaron, y con ello dispararon la inflación, provocando cambios inocultables en el mundo.

Pese a lo ya expuesto, hay quienes se preguntan por qué las autoridades rusas decidieron realizar esta operación. Recordemos que en febrero de 2014, el gobierno legítimamente electo en Ucrania fue derrocado por grupos neonazis apoyados abiertamente por Estados Unidos y países de la Unión Europea y para no enfrentarse directamente a Moscú, Washington comenzó a suministrar activamente armas al régimen de Kiev, utilizando cínica y cruelmente a los ucranianos como instrumento desechable para agredir a Rusia.

Paralelamente convierten en héroes a los fascistas y sus cómplices, e iniciaron una campaña estatal contra Rusia y destruyeron la cooperación bilateral. Con el golpe de Estado, convirtieron a Ucrania en el centro de las actividades de las organizaciones no gubernamentales extranjeras promotoras del odio contra todo el pueblo ruso.

Las regiones orientales de Ucrania no reconocieron a los títeres estadounidenses impuestos mediante un golpe de Estado y reclamaron su independencia. A partir de ese momento comenzó el exterminio selectivo de la población de Donbass. Según la ONU, unas 14.000 personas han muerto en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk en ocho años y 3.000 instalaciones civiles han sido destruidas por los nazis; mientas, Occidente no reconoce el genocidio de Kiev contra los habitantes de Donetsk y Lugansk.

Los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) también suministran continuamente armamento y productos militares y les construyeron infraestructura militar a las Fuerzas Armadas ucranianas de evidente vocación nazi y convirtieron a Ucrania en un punto clave de amenaza contra Rusia. Los instructores occidentales capacitan a los nazis sobre las normas de la OTAN, incluyendo el sabotaje e inteligencia contra Rusia.

Por si fuera poco, realizaron ejercicios conjuntos cerca de las fronteras rusas, recordemos, por ejemplo, la programación de 9 actividades de este tipo para el año 2022, que son de adiestramiento operacional y de combate en el territorio de Ucrania.

La armada estadounidense incrementó desde 2014 el número de buques en puertos ucranianos y participan en entrenamientos en la región del mar Negro en franca provocación a Rusia, todas estas hostilidades preparaban un enfrentamiento contra la Federación de Rusia, en la que Ucrania tenía el papel de «víctima sagrada».

Rusia siempre propuso resolver el conflicto en Donbass pacíficamente, aplicando los «Acuerdos de Minsk» alcanzados en 2015, cuando inició la crisis ucraniana; pero desde que Occidente y el régimen de Kiev sabotearon los compromisos de alto al fuego, el proceso de negociación se demoró con pretextos absurdos y sin tomar en cuenta la posición de Rusia.

Ante la desestabilización de la situación en las fronteras rusas, Moscú propuso en diciembre de 2021 que Estados Unidos y la OTAN firmaran acuerdos para ofrecer garantías legales de seguridad que fueron ignoradas y esto provocó un aumento de las tensiones en Europa del Este ¿resultado? Rusia decidió no esperar a que los nazis ucranianos apoyados por Occidente atacaran Donbass para asesinar a la población civil y que según la información documental estaba programada para el 8 de marzo de este año.

La operación militar especial de desmilitarización y desnazificación de Ucrania lanzada por las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia es consecuencia de las actividades subversivas de Estados Unidos y sus cómplices europeos, que rechazan sistemáticamente todas las propuestas de Moscú para garantizar la seguridad europea y mundial por medios político-diplomáticos.

Lo subrayado/interpolado es nuestro

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