

Ni dos Estados ni el «plan» ideado por el genocida nazisionismo colonialista israelí: ¡Palestina Libre YA!

Por: Carlos Aznarez/Escritor y analista internacional
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Nunca la entidad sionista conocida como «Israel» ha estado más aislada a nivel de la opinión pública mundial, pero a la vez, esa debilidad política se trasunta en mayor perversidad para ejecutar un genocidio sistemático y claramente planificado que busca un solo objetivo: exterminar toda presencia palestina en el territorio que pertenece a este pueblo. No es una novedad, ocurre así desde 1948, más allá de que algunos recién se están dando cuenta ahora cuánto ha venido sufriendo Palestina ocupada.
Sin embargo, dentro de ese aislamiento de la mafia genocida sionista que rige en Tel Aviv, que ha ido estallando con una lentitud exasperante después de dos años exactos de bombardeos continuos, son muy pocos, unos por desconocimiento y otros completamente adrede, los que reconocen que esta batalla ganada se debe a que el Pueblo Palestino y sus organizaciones político-militares, han resistido de manera heroica a la mayor de las agresiones bélicas de este siglo XXI y parte del anterior.
Esa actitud se ejemplifica con hechos tan evidentes como que una enorme masa de pobladores de Gaza -casi un millón de ellos- decide plantarse en su territorio y no moverse hacia ningún sitio que recomienden como «seguros» los ocupantes. No se trata de un suicidio a gran escala, sino del compromiso de llevar a la práctica los postulados iniciáticos del Diluvio de la Batalla de Al-Aqsa: «esta es una lucha de victoria o martirio». Esto ocurre, aunque no lo entiendan jamás los analistas de salón que pululan por Occidente, porque todo el Pueblo Palestino forma parte de la Resistencia, que a pesar que el enemigo genocida yanqui-sionista lo ha intentado en varias ocasiones, no han logrado separar a esas masas valientes y decididas, del coraje continuo de las facciones palestinas que están en la primera línea, enfrentando a tanques, drones y aviones, utilizando todas las armas a su alcance.
No, no se trata de una «guerra entre Israel y Hamás», como les gusta enunciar, sino de un plan genocida que nace en 1948 cuando el Pueblo Palestino fue traicionado y entregado por las grandes potencias, más la ONU, para que un «Estado» inexistente, nutrido de esa doctrina criminal que es el nazisionismo, se asentara a sangre y fuego en un territorio que no le pertenecía. Y que para más detalles, era «imprescindible vaciarlo» de sus pobladores originarios, tal cual sugería la señora Golda Meir.
Siete décadas después de aquél genocidio inicial denominado por el mundo árabe como «La Naqba», el sionismo y su aliado principal de Washington vuelve a repetir la escena, aumentando aún más la cantidad de asesinados y destruyendo pueblos enteros de Palestina ocupada. No solo eso, sino también extendiendo su voracidad criminal a toda la región.
De allí que no caben dudas que el 7 de octubre de 2023 era necesario para no solo demostrar que la palabra rendición no está incluida en el vocabulario palestino. También, para que buena parte de los pueblos del mundo que durante años fueron intoxicados con la idea de que «Israel» era la mayor democracia de Medio Oriente, que su pueblo estaba forjado por las víctimas del nazismo y que debían enfrentar al «terrorismo» árabe que pujaba por «arrojarlos al mar», entendiera que un importante sector de la población israelí avala las prácticas genocidas de su gobierno, y persigue dentro y fuera de sus fronteras a los judíos que reniegan de ese giro a posiciones nazis de sus compatriotas.
Cuidado con oportunistas y capituladores
En otro marco parecido pero igual de nefasto, como ocurriera en el 48, comienza ya a desarrollarse un nuevo golpe de mano contra el pueblo palestino. Como por arte de magia, la hipocresía de los gobiernos europeos y de todos aquellos que apadrina EE.UU, han vuelto a las andadas con el discurso insostenible en la práctica, de los «dos Estados». Justamente en un momento en que la imposibilidad de tal propuesta brilla por todo lo alto, después de que esa entidad criminal (a la que algunos oportunistas quieren dar patente de Estado) acumulara en su haber cientos de miles de palestinos y palestinas martirizadas y otro tanto de heridos de gravedad.
¿A quién se le ocurre entonces hablar de esa posibilidad que a lo largo de los años aparecía en escena y se caía por su propio peso? Por supuesto que a quienes intentan sacar rédito de lo que imaginan como una futura derrota palestina. Y en ese tren se suben, desde la derecha más recalcitrante, sus gobiernos y funcionarios, hasta esa progresía pacifistoide, «buenista» y confusa, que buscan su lugar bajo el sol apelando a un discurso «políticamente correcto».
Echando más leña al fuego de estas propuestas, no podía faltar el gran capitulador de la causa palestina llamado Mahmud Abbás que, aprovechando la sostenida masacre que provocan los genocidas sionistas sobre Gaza y Cisjordania ocupada, utilizó los minutos que le concedieron on line en la ONU, para denostar contra Hamás y el levantamiento del 7 de octubre, negándole a la Resistencia un lugar en el futuro de Palestina. Es que Abbás y la ANP que él preside siempre han sido un obstáculo para la Revolución Palestina. No en vano fueron denunciados hace años por ese gran pensador palestino que fue Edward Said, por su «falta de democracia, corrupción y la existencia de monopolios asociados al gobierno, incluso con miembros de la seguridad israelí».
Si faltara algo para alimentar la idea de que tanto Netanyahu como Trump lo que desean es aplastar definitivamente al Pueblo Palestino y su resistencia, se acaba de conocer un “plan” aprobado por ambos genocidas, en el que a través de 20 puntos se reafirma la propuesta de convertir Palestina en una colonia militarizada por el ejercito israelí y estadounidense, más la “colaboración” de fuerzas militares árabes.
Los primeros que aceptaron dicha propuesta son los países árabes que han “normalizado” relaciones con los sionistas, y por supuesto la “Autoridad Palestina”, cuyo embajador en la ONU, lo dio por bueno.
Hoy, que los pueblos del mundo siguen manifestándose en apoyo a la Resistencia y exigiendo el fin del genocidio, es preciso estar atentos para evitar que los cuervos de la política mundial, los que solo piensan en dinero y en conquistar países para someterlos, no terminen adueñándose de lo que no les corresponde. Nos referimos a la victoria a futuro de un pueblo que conoce muy bien quiénes realmente han acudido a su llamado de solidaridad, y quienes ahora se llenan la boca de palabras huecas sobre Palestina, pero no han dejado ni un solo instante de armar y equipar al ejército ocupante. Su complicidad no debe tener ni olvido ni perdón. Sus cantos de sirena son conocidos, y aunque lo sigan intentando fracasarán como les pasó con los famosos «Acuerdos de Madrid» y los de Oslo.
Palestina no será un instrumento de las ambiciones de aquellos que siempre han tratado de usarla como moneda de cambio de sus políticas imperiales, sino que se trata de un pueblo digno y decidido a defender su emancipación hasta las últimas consecuencias.
Ministro nazisionista israelí exige traten como “terroristas” a miembros de Flotilla Sumud

“Es un error. Deberían pasar meses en prisión para escarmentar”, declaró el ministro sionista Itamar Ben Gvir, uno de los principales alentadores del genocidio en Gaza.
La Flotilla Sumud ha denunciado la intercepción como un acto ilegal y ha llamado a la desobediencia civil frente a lo que consideran una ofensiva genocida contra Gaza.
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, visitó este viernes el puerto de Asdod, donde se encontraban detenidos centenares de integrantes de la Flotilla Global Sumud, y los calificó públicamente como “terroristas”. En declaraciones difundidas a través de las redes sociales, Ben Gvir acusó a los activistas de respaldar a Hamás y de encubrir sus acciones bajo una supuesta misión humanitaria.
“Estos son los terroristas de la flotilla. Apoyan el terrorismo”, afirmó el ministro, mientras se escuchaban gritos de “Palestina libre” por parte de algunos detenidos. Ben Gvir negó que las embarcaciones transportaran ayuda humanitaria, contradiciendo los registros y videos difundidos por los organizadores de la flotilla, quienes aseguran que el convoy tenía como objetivo romper el bloqueo marítimo impuesto por la entidad sionista y entregar suministros esenciales a Gaza.
El Ejército de ocupación asaltó la flotilla en aguas internacionales el miércoles por la noche, lo que ha generado una ola de protestas, fundamentalmente, en naciones de Europa, América Latina y Asia. Entre los 470 detenidos hay parlamentarios, eurodiputados y activistas de más de 30 países. Las autoridades israelíes han iniciado el proceso de deportación, comenzando por cuatro representantes italianos.
Ben Gvir, sin embargo, se mostró en desacuerdo con la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de deportar rápidamente a los activistas. “Es un error. Deberían pasar meses en prisión para escarmentar”, declaró, sugiriendo que el trato hacia los detenidos debería ser más severo.
Este viernes, al menos 450 activistas permanecían en la cárcel de máxima seguridad de Saharonim, en medio del desierto de Néguev, al sur, en la frontera con Egipto.
La Flotilla Sumud denunció la intercepción como un acto ilegal y llamó a la desobediencia civil frente a la ofensiva genocida contra Gaza. Según cifras difundidas por las autoridades sanitarias de la Franja, más de 66.200 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí, incluidos 455 por hambre y desnutrición.
Organizada por redes de solidaridad, la Global Sumud Flotilla agrupó activistas de movimientos sociales, parlamentarios, artistas y defensores de derechos humanos de más de 30 países. La misión humanitaria estuvo compuesta por decenas de embarcaciones y más de 470 activistas.
Su objetivo declarado es entregar ayuda humanitaria directamente a Gaza, sin pasar por puertos israelíes, y visibilizar la crisis humanitaria que afecta a más de dos millones de personas bajo asedio.
Los organizadores denuncian que el bloqueo marítimo constituye una forma de castigo colectivo prohibida por el derecho internacional, y que la flotilla representa una acción legítima de resistencia civil. Entre sus participantes se encuentran figuras públicas como la activista sueca Greta Thunberg, parlamentarios europeos y latinoamericanos, y ciudadanos comprometidos con la causa palestina.
El asalto a la flotilla por parte de la Marina israelí en aguas internacionales fue calificado por sus promotores como un acto ilegal y una violación del derecho a la navegación libre. En respuesta, se han convocado protestas en ciudades de Europa, América Latina y Medio Oriente, exigiendo la liberación de los detenidos, el fin del bloqueo y sanciones contra Israel.
La Flotilla Sumud se inscribe en una larga tradición de acciones marítimas solidarias con Gaza, como las flotillas de 2010 y 2018, y busca reactivar la presión internacional para garantizar corredores humanitarios permanentes y el respeto al derecho internacional humanitario.
Lo subrayado interpolado es nuestro.









