BRICS en Nueva Delhi 2026: consenso, autonomía y multipolaridad.

Por Luis Lizama Barrientos/CEDECON/Sur Andino/Other News/ADDHEE.ONG:

En Nueva Delhi, India, se celebró la Decimoctava Cumbre BRICS, los días 12 y 13 de septiembre, bajo la presidencia del primer ministro indio Narendra Modi y con el lema “Fortalecimiento de la resiliencia, innovación, cooperación y estabilidad”. Los líderes del bloque BRICS cerraron su XVIII cumbre en Nueva Delhi con una declaración consensuada que pone sobre la mesa una agenda ambiciosa de reforma del orden internacional.

El documento, adoptado por unanimidad entre los once miembros y sus socios, abre con un reclamo central: la transformación de la gobernanza global. En ese sentido, los países del bloque exigieron una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que incluya a Brasil e India como miembros permanentes, la aprobación sin demora de la decimosexta Revisión General de Cuotas del FMI y la plena recuperación del sistema de solución de controversias de la OMC. Sin nombrar a Estados Unidos, el texto condenó las sanciones coercitivas unilaterales y los aranceles impuestos fuera del marco multilateral, en un mensaje inequívoco hacia Estados Unidos.

En el terreno de los conflictos, la declaración expresa una «profunda preocupación» por la escalada en Asia Occidental y urge a la máxima contención, a la protección de la población civil y de las instalaciones nucleares bajo salvaguardia del OIEA, además de exigir que los flujos de energía y comercio permanezcan abiertos. Sobre Gaza, el bloque mantuvo su preocupación pese al alto el fuego de octubre de 2025, reafirmó su apoyo a la solución de dos Estados y respaldó el caso presentado por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. Notablemente, Ucrania quedó fuera del texto.

La cumbre también dejó una condena enérgica al terrorismo: los jefes de Estado reprobaron en los términos más duros el ataque de Pahalgam (India) de abril de 2025 y abrazaron una política de «tolerancia cero» frente a su financiamiento, los refugios seguros y el terrorismo transfronterizo, una prioridad especialmente defendida por la sede anfitriona, India.

En materia financiera, sin embargo, la prudencia marcó el tono. El Grupo de Trabajo de Pagos BRICS recibió el mandato de seguir explorando la interoperabilidad de los sistemas de pago y la liquidación en monedas locales, con la advertencia de que no existe «un enfoque único». Ni la tan rumoreada moneda común ni la plataforma BRICS Pay vieron la luz, lo que confirma que la desdolarización avanzará por etapas y sin brusquedades, compromiso con la seguridad energética, una transición «justa y ordenada», la crítica a los mecanismos de ajuste fronterizo de carbono y la cooperación en minerales críticos.

Cumbre de los BRICS 2026: importancia histórica. Diversas lecturas se cruzan al evaluar los resultados de la cumbre, pero algunas cuestiones resultan innegables: la manera en que fueron tratados los temas evidencia un salto cualitativo en la búsqueda de la sutileza y el consenso político, una madurez diplomática que fue clave para construir los acuerdos finales que dieron forma a la declaración de Nueva Delhi.

El triunfo de la mínima expresión común. El verdadero logro de Nueva Delhi fue lograr consenso entre 11 miembros (incluidos Irán y Emiratos Árabes Unidos, en conflicto directo en 2026) y 10 socios, después de que la reunión de cancilleres de mayo terminara sin comunicado conjunto. La apuesta fue un lenguaje calibrado que evita nombrar a ningún país agresor —ni siquiera a EE. UU., pese a las tarifas de Trump y la guerra con Irán. La paradoja: el BRICS reúne hoy alrededor de la mitad de la población mundial y cerca del 40% del PIB global, pero la ampliación erosiona su capacidad de acción.

La diplomacia india como equilibrista. India (Modi) insertó con éxito sus prioridades nacionales —la condena de Pahalgam, la infraestructura digital, la lucha contra el terrorismo— mientras evitaba cualquier compromiso que dañara sus relaciones con Estados Unidos. El silencio sobre Ucrania y la ausencia de condena a EE. UU. muestran que Nueva Delhi administra su pertenencia al BRICS como un activo de negociación, no como una alianza.

La «desdolarización» avanza lenta y cautelosamente. La decisión de no lanzar BRICS Pay ni una moneda común revela la prudencia de los miembros: China y Rusia presionan por alternativas al dólar, pero India y Brasil temen represalias financieras estadounidenses. El consenso fue continuar «explorando», lo que sugiere que la batalla monetaria se librará por acumulación gradual (liquidez en monedas locales, NBD) y no por un golpe frontal.

El BRICS como plataforma de gestión de crisis, no como bloque. La cumbre funcionó como mecanismo de contención de tensiones internas (Irán- Emiratos Árabes Unidos) y de canal de mensajes hacia Occidente (reforma de la ONU, rechazo de sanciones) sin romper con él. Se aprecia un BRICS amplio, diverso y deliberadamente ambiguo, más relevante por su peso demográfico y económico que por su coherencia estratégica.

Los tiempos en que Estados Unidos y Occidente establecían unilateralmente las reglas mundiales están llegando a su fin. Se puede afirmar que esta cumbre de los BRICS reviste una importancia histórica; marca oficialmente el fin de la hegemonía unipolar occidental y el inicio formal del proceso de multipolarización.

Lo subrayado/interpolado es nuestro.